La expresión “Al final de la tarde se nos juzgará en el amor” San Juan de la Cruz. El bien no es una realidad aislada que nace en lo humano de forma ocasional en determinados actos, como si fuera un acto pasajero en medio de la neutralidad moral. El bien brota del hondón mismo del ser. No es un añadido extrínseco a la existencia humana, sino una dimensión constitutiva de ella. En lo más íntimo de su naturaleza, el ser humano está originariamente orientado hacia el bien, porque ha sido creado como reflejo de una Bondad mayor que lo precede y lo fundamenta. Esta afirmación no responde a un optimismo ingenuo, sino a una comprensión real de la persona. El hombre no inventa el bien; lo descubre. Y lo descubre porque está inscrito en su propia estructura espiritual como llamada, como vocación. En el fondo de la conciencia resuena una invitación que no se impone por la fuerza, pero que tampoco puede ser silenciada sin que algo se fracture en lo más profundo de la persona. La inclinación ...
Bienvenido a este rincón, donde las palabras no solo se entrelazan, sino que cuestionan. Un espacio para pensamientos profundos nacidos de la experiencia personal, pero también de la conciencia social; reflexiones que emergen en los momentos de pausa, cuando observar el mundo con atención se vuelve un acto político, y pensar críticamente, una forma de resistencia.