Señor, ¿a quién iremos? pues sólo Tú tienes palabras de vida eterna. No pregunta “¿dónde iremos?”, pues no es el camino lo que importa, sino el Maestro a quien seguimos, sin importar la vereda, solo junto a Él se llega. La fidelidad no es a un sendero, a un camino o a una vereda. La fidelidad es a Aquel que es el origen y destino. Todo lo que el mundo ofrece es alimento pasajero, palabras que se lleva el viento, que no sacian el hambre de lo eterno, pero en Ti, Señor, encontramos el pan, el alimento que nutre por dentro, y cada día sales a nuestro encuentro. Creer en Ti es hacer de Ti el centro, el “pan vivo” que sustenta nuestro ser, la fuerza que nos libera y nos guía, en cada tramo de la vida nos invitas a ser, estar y parecer discípulos tuyos, imitándote siempre, caminando, aunque sin saber, sabiendo que a nuestro lado te podemos ver. ¿Quién es el Maestro para mí?, me pregunto, ¿es sólo un nombre, una idea, o es el amigo que me ama y me acompaña, y quien por mí entrega s...
Bienvenido a este rincón, donde las palabras no solo se entrelazan, sino que cuestionan. Un espacio para pensamientos profundos nacidos de la experiencia personal, pero también de la conciencia social; reflexiones que emergen en los momentos de pausa, cuando observar el mundo con atención se vuelve un acto político, y pensar críticamente, una forma de resistencia.