Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2022

“Esperar es sentarse, descansar y contemplar, y después comenzar a caminar”

“Esperar es sentarse, descansar, contemplar y, después, comenzar a caminar.” Comienza un tiempo de espera, y para esperar hay que parar. Nadie espera mientras camina, mientras corre o mientras se esconde en una esquina y acelera el paso para poder preparar el tiempo de las felicitaciones y regalos. Sino que, en su esperar, se para, y así puede ver llegar a quien espera. Es entonces cuando la espera se convierte en esperanza, ya que el tiempo no ha pasado en vano y te puedes poner a andar. Pues solo se avanza cuando se tiene la certeza de que Aquel que camina a tu lado ha venido para quedarse, ya que es Emmanuel, el rostro de Dios en un niño encarnado. Es imposible percibir lo nuevo que está brotando entre el bullicio de la gente a tu lado, gritando o corriendo para llegar a cualquier lugar. Sin importar nada más, su esperar es solo el medio de transporte que le lleva a otro destino. En este correr desenfrenado de un mundo cada vez más agitado, en el que cada día brotan cosas nuevas que...

¿Quién es ese Rey en un banco acostado?

¿Quién es ese Rey en un banco acostado?   Quién es este Cristo Rey que duerme en un banco, con las manos y los pies atravesados, signo de unos clavos, heridas que aún no han cicatrizado.  Rey de espinas coronado, cuyo trono fue el madero, y a su lado, como Corte noble, solo quedó la madre y su amigo más amado. Rey sin capa, ni coronas doradas.  Aunque la historia lo viste con túnicas recargadas, coronas con piedras preciosas, que dicen de Él poca cosa, ya que no es reflejo de aquel que mirando al madero solo se podía ver un cuerpo destrozado, y aquel letrero:  “Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum”.  ¿Quién es ese Rey en un banco acostado? Es el Rey de los sencillos, de los pobres y oprimidos. Rey de los que con corazón de niño, cuida al hermano como si fuera a sí mismo. Rey de un reino, sin castillos, sino de Templos Sagrados, y no hablo de las grandes catedrales, iglesias diocesanas o monacales. Sino de los que participan del gran banquete, PAN DE VIDA CONSAGRAD...

Conmemorar a quien nos dio la vida

Cada año, me gusta decir que esta es la festividad de la memoria siempre agradecida. Una fiesta que no solo recuerda, pues el recuerdo a veces se olvida, sino que conmemora; y ese acto de conmemorar lleva en sí mismo un homenaje y una celebración de la vida de aquellos que ya no están. De quienes un día nos dieron la vida y que, sin estar, siguen presentes en nuestro día a día. Un tributo que mira al pasado, no con nostalgia por lo que guardamos dentro, sino reviviendo lo que quedó grabado en el corazón. Vivir con una memoria agradecida hacia tantas y tantos que nos precedieron y allanaron nuestro camino con esfuerzo, pues a veces, al vivir tan solo en el presente, olvidamos el pasado. Olvidamos a quienes trazaron los senderos por los que hoy andamos, a quienes vivieron tiempos difíciles, mis abuelos, los tuyos, que con el trabajo de sus manos, construyeron nuestro futuro. Homenajear la vida de quienes caminaron a tu lado, de quienes con una mano delicada acariciaron tu rostro mil vece...