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Mostrando entradas de septiembre, 2024

No hubo despedidas, ni tampoco bienvenidas

Y sin mirar atrás me puse a caminar, No hubo despedidas, ni tampoco bienvenidas. La maleta siempre hecha, la mochila siempre dispuesta. No dijeron adiós, ni tan siquiera perdón. Con pasión me lancé,  nadie sabía el porqué, pero en misión entregado, creyendo tal vez, quizás iluso, de pasión me cubrí, soñando futuros que nunca cumplí. Atrás, en silencio, los sueños se van, como hojas al viento, se pierden, se irán. Nada es eterno, lo supe al partir, aprendí que vivir no es solo existir. Es luchar contra sombras, es amar el dolor, es reír en el llanto, es crear sin temor. Y sin mirar atrás, sin miedo a perder, sabía que el camino era mi único deber. Lo que dejé atrás no lo quise retener, solo el fuego en mi pecho me hacía mover. Es saber que, en el viaje, aunque todo se va, lo que vale es el fuego que en el corazón quedará. No hubo despedidas, ni promesas vacías, solo el eco de pasos en nuevas avenidas. Y aunque hoy en la bruma los recuerdos me den, la nostalgia susurra lo que un día ...

Vieron la estrella porque estaban en camino.

"No se pusieron en camino porque hubieran visto una estrella, sino que vieron la estrella porque estaban en camino." (San Juan Crisóstomo) A veces buscamos señales en el cielo, esperamos el brillo que guíe nuestros pasos, pero la verdad no está en la luz distante, sino en el viaje que elegimos emprender. No es el destino quien convoca al caminante, sino el caminante que, con andar sereno, encuentra en lo cotidiano la belleza de lo eterno. En cada paso, una luz se enciende, en cada duda, no caminamos a oscuras, y avanzamos, no porque el cielo hable, sino porque al andar aprendemos a caminar. Y al saber que en cada huella construimos la historia que nos lleva a Dios hecho hombre, a quien anuncia una estrella, no nos queda más que seguir tras ella. Fali Moreno

Su mirada

Su mirada es un mar sin orillas, infinito en su horizonte, sin puerto que la abarque, su mirar es mirar que mima. No condena ni juzga el paso, pues no obliga a caminar cuando el cuerpo pide descanso,  descanses o camines,  su mirar te hace libre. Es una luz que ilumina sin cegar, descubriendo lo oculto, y en la sombra más profunda, la esperanza dormida se llena de vida. Su mirada, es agua en el desierto, que sacia la sed del sediento y hace florecer en la grieta más discreta la flor más hermosa, clavel, nardos o rosas. No juzga la caída, ni celebra los triunfos, solo acompaña, se queda, como faro en la tormenta, y brisa en una sonrisa. Su mirada,  no es de ojos ni pupilas, es presencia que habita, y en cada amanecer, con su mirar, acontece la vida. Fali Moreno

La esperanza se escapa

  En la quietud de la noche callada, cuando el viento susurra antiguos secretos, resuenan ecos de tiempos perdidos, y solo en ti, el alma tiembla, pues solo tú sabes lo que sientes. La esperanza se escapa, como un hilo de luz de luna que se filtra entre los travesaños de la ventana. Se envuelve en tinieblas, y ni siquiera una estrella alumbra el alma. Desesperanza te llaman, pero en tu nombre nace algo nuevo: un campo fértil que espera la lluvia inesperada, la semilla valiente, que, aunque en silencio, enraíza vida, oculta ante nuestra mirada. En el ocaso de las certezas, cuando la fe se quiebra como cristal, el corazón late aún, empecinado en su propio renacer, y como San Agustín, puedes decir: la esperanza no cesa hasta descansar en Él. Es en esa oscuridad, en la luz tenue de los travesaños acristalados, que descubres la presencia del que siempre está a tu lado, Señor de la vida, que en la noche se hizo hombre para darnos vida. Esperanza de quien, en la oscuridad, aun sin ver, su...