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Mostrando entradas de agosto, 2022

Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos

Me senté en el brocal del pozo, quizás quise ser samaritana, y que me dieras de beber de esa agua que nunca se acaba. Me subí a lo alto de un árbol como hizo el buen Zaqueo, para ver si a tu paso venías a mi casa de nuevo. En ocasiones fui María, y en otras me tocó ser Marta, para ver si en el servicio o en la escucha, entendía de lo que hablabas. Quise ser hijo pródigo, y volver a tu casa, para celebrar contigo que encontré el camino cuando estaba perdido. En ocasiones fui padre que acoge, y en otras, hijo que no entiende, incluso fui el servicio que preparó con algazara, el regreso de aquel que cada día vuelve. A veces fui como los hipócritas de los que habla tu Evangelio, que oran en la calle buscando recompensas. En otras quise ser como aquella anciana, que abre su monedero, quizás vacío, tal vez lleno, y pone lo que tiene para la construcción del Reino. En muchas otras también fui Pedro, que te negó, no tres, sino mil veces cuando me venía bien que nadie te conociese. Yo también e...

Déjame, pero ven conmigo

Déjame, pero ven conmigo, y si quiero estar perdido quédate en la distancia para que luego encuentre el camino.  Déjame estar en silencio, pues solo yo puedo escuchar lo que grita por dentro.  Déjame andar sin rumbo, quizás donde lleguen mis pasos, no sea donde llega todo el mundo.  Déjame no responder a tus preguntas, no ves que me asaltan las dudas en lo simple y en lo complicado, pero lo que si te pido es que siempre te quedes a mi lado. Que en este andar sin sentido seamos más de uno quien deambule conmigo.  Y en tu estar a escondidas, en tu serenidad de vida, en tus palabras calladas, y en tu sanar mis heridas, encontraré la paz que un día perdí en el camino.  Déjame, pero ven conmigo. No me dejes solo, pues solo de Ti me fio.  Fali Moreno