Me senté en el brocal del pozo, quizás quise ser samaritana, y que me dieras de beber de esa agua que nunca se acaba. Me subí a lo alto de un árbol como hizo el buen Zaqueo, para ver si a tu paso venías a mi casa de nuevo. En ocasiones fui María, y en otras me tocó ser Marta, para ver si en el servicio o en la escucha, entendía de lo que hablabas. Quise ser hijo pródigo, y volver a tu casa, para celebrar contigo que encontré el camino cuando estaba perdido. En ocasiones fui padre que acoge, y en otras, hijo que no entiende, incluso fui el servicio que preparó con algazara, el regreso de aquel que cada día vuelve. A veces fui como los hipócritas de los que habla tu Evangelio, que oran en la calle buscando recompensas. En otras quise ser como aquella anciana, que abre su monedero, quizás vacío, tal vez lleno, y pone lo que tiene para la construcción del Reino. En muchas otras también fui Pedro, que te negó, no tres, sino mil veces cuando me venía bien que nadie te conociese. Yo también e...
Bienvenido a este rincón, donde las palabras no solo se entrelazan, sino que cuestionan. Un espacio para pensamientos profundos nacidos de la experiencia personal, pero también de la conciencia social; reflexiones que emergen en los momentos de pausa, cuando observar el mundo con atención se vuelve un acto político, y pensar críticamente, una forma de resistencia.