En ocasiones hacemos el equipaje sin guardar nada, y nuestra maleta vacía se llena de la alegría de saber que el mejor equipaje es lo vivido cada día. Los recuerdos se amontonan sin necesidad de embalaje, pues no hay nada que estropee lo que ayer disfrutaste. Y cada cosa que guardas no ocupa ningún espacio, pues el corazón no tiene límites de lo que has vivido a destajo. Son nombres y razones, algunos aciertos y otros errores, son las cosas que te llevas cuando empiezas o acabas un largo viaje. Pero, aunque el equipaje sea ligero, y el dolor de la marcha llevadero, Siempre resuena una pregunta: Por duro que haya sido el viaje, ¿Por qué no empezar de nuevo? Y entonces el corazón decide, aunque la razón no le sigue, ya que existen decisiones en la vida, que el corazón exige lo que la razón impide. Y cuando la razón y el corazón se unen, y logran estar en sintonía, nace la mas bella melodía, y hasta el cartel de ...
Bienvenido a este rincón, donde las palabras no solo se entrelazan, sino que cuestionan. Un espacio para pensamientos profundos nacidos de la experiencia personal, pero también de la conciencia social; reflexiones que emergen en los momentos de pausa, cuando observar el mundo con atención se vuelve un acto político, y pensar críticamente, una forma de resistencia.