Los que hoy aclaman ¡HOSANNA!, mañana no recordarán nada. Y la euforia del momento terminará en triste tormento de ver al Hijo de Dios en una cruz muerto. ¡Bendito el que viene!, decían al buen Jesús, y sin embargo los que hoy aclaman tu entrada, mañana no recordarán nada y pedirán muerte de cruz. ¿Cuál Señor fue tu mirada, que a pesar de una muerte ya anunciada, entraste triunfante para salvar a quien hasta el extremo amas? Y sin embargo hoy continúas pasando, ya que cada día te vemos entrando a lomo de un asno, en una patera navegando, en las largas colas de hambre y pasando por uno de tantos entre las injusticias de una humanidad que hemos ido creando. Y sí, Señor, te seguimos aclamando pero ante un Dios de barro que se esconde entre las flores y las palmas de cualquier Domingo de Ramos. Y pocos te ven entre las multitud, entre aquellos que llevan tu nombre, tu rostro, tus heridas, en aquellos los “sin nombres” por los que Tú diste la vida. Entra Señor en nuestras ...
Bienvenido a este rincón, donde las palabras no solo se entrelazan, sino que cuestionan. Un espacio para pensamientos profundos nacidos de la experiencia personal, pero también de la conciencia social; reflexiones que emergen en los momentos de pausa, cuando observar el mundo con atención se vuelve un acto político, y pensar críticamente, una forma de resistencia.