Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Proclama mi alma su grandeza, porque siendo Dios se encarna en la pobreza, y en un pesebre conocimos a quien desde el principio fue alimento para el camino. Se alegra mi espíritu en Él, porque se fija en lo sencillo, en lo humilde, en lo pequeño y en lo que para muchos es desapercibido. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación . Y a ti María, todas las generaciones te felicitarán, ya que de tu Sí de generosidad, al Emmanuel conocimos en la humildad de un portal. Cómo no poner en ti la mirada, si tus brazos fueron cuna de la VIDA en desmesura. Cómo no decirte MADRE, si generación tras generación en ti tenemos la certeza de nue stro fiarse en DIOS cada día. Él hace proezas con su brazo:...
Bienvenido a este rincón, donde las palabras no solo se entrelazan, sino que cuestionan. Un espacio para pensamientos profundos nacidos de la experiencia personal, pero también de la conciencia social; reflexiones que emergen en los momentos de pausa, cuando observar el mundo con atención se vuelve un acto político, y pensar críticamente, una forma de resistencia.