Proclama mi alma su grandeza, porque siendo Dios se encarna en la pobreza, y en un pesebre conocimos a quien desde el principio fue alimento para el camino.
Se alegra mi espíritu en Él, porque se fija en lo sencillo, en lo humilde, en lo pequeño y en lo que para muchos es desapercibido.
Y a ti María, todas las generaciones te felicitarán, ya que de tu Sí de generosidad, al Emmanuel conocimos en la humildad de un portal. Cómo no poner en ti la mirada, si tus brazos fueron cuna de la VIDA en desmesura. Cómo no decirte MADRE, si generación tras generación en ti tenemos la certeza de nuestro fiarse en DIOS cada día.
Él, siendo Dios se hace pobre, para anunciar a toda la humanidad, que ante su mirada todo el mundo es igual, independientemente de su raza, color o identidad.
Enaltece a los pobres, transforma el corazón del rico, y pone la mirada en quien dice que su vida no sirve para nada, y para consolar su llanto les llama bienaventurados y dichosos entre tantos.
Calma nuestra sed mostrándonos la fuente para beber, y se hace pan partido y repartido, alimento cotidiano que de su generosidad todos recibimos.
Se pone a nuestro lado, camina con nosotros y aunque sus huellas en ocasiones no veamos, nunca nos ha abandonado.
Y vimos en el madero al Dios justo y bueno, que hoy todos reconocemos en ese sufrimiento propio o ajeno. Ese dolor que nos confirma que Dios sigue muriendo en las calles, en las pateras, en las fronteras, en las guerras, en la soledad y en tantas injusticias en la que Dios nos pide hacer presencia de su divinidad en medio de la humanidad.
Auxilia a los que de Ti venimos, guía con tu mano amorosa nuestro camino, para anunciar cada día que hemos conocido a quien es VERDAD, VIDA y CAMINO.
Gloria
a ti Dios UNO y TRINO, comunión de AMOR entre lo humano y lo Divino.
Amén
Fali Moreno. La.
Precioso!
ResponderEliminarGRAN MADRE !!! eres EL GRAN CORAZÓN y LA GRAN RAZÓN que brilla en todos los Seres.
ResponderEliminarGracias por tus palabras de aliento...sé que nunca me abandonas.