“Lo que está
en crisis es este misterioso nexo que une nuestro ser con la realidad, algo tan
profundo y fundamental que es nuestro íntimo sustento”
(María Zambrano, Hacia un saber sobre el alma).
La interioridad es una dimensión que, si bien se experimenta en
soledad, en ocasiones necesita de elementos externos que favorezcan el
encuentro personal.
Quizás unos de los retos educativos para poder educar la
interioridad sea crear espacios que permitan este encuentro personal en lo
cotidiano de la vida.
Espacios para el asombro, para el silencio, para la reflexión,
espacios que, como oasis en un desierto, apaguen la sed de silencio y de
encuentro personal.
Educar en la interioridad es también educar en el asombro, dejar
lo humano frente a la inmensidad de lo creado y solamente contemplar, como la
antífona meditativa “busca el silencio
ten alerta el corazón, calla y contempla”, contemplar la pequeñez humana
frente a la inmensidad de un amanecer, en la belleza de la naturaleza, en lo
sencillo y en lo cotidiano.
Esta experiencia de
silencio se basa únicamente en buscar espacios para potenciar este encuentro,
un encuentro personal que transforme la mirada de quien lo experimente.
El espacio idóneo es la propia naturaleza, quizás
en el entorno más cercano,
en medio de una marcha, cuando
tras la caminata, cansado de lo recorrido, buscas un lugar para descansar, y no
buscas un lugar cualquiera, busca el
lugar, tu lugar. El lugar en el
que consideras que la caminata ha merecido la pena. Y allí, te dejas asombrar
ante lo que acontece delante de tus
ojos, el sonido de la naturaleza, la belleza, la armonía… simplemente callar y contemplar.
Estos espacios
deben surgir en el día a día de la vida, en medio del mundanal ruido. Se trata
de buscar un lugar en el que poder parar un instante, y dejar que el interior
hable.
Posibles herramientas a utilizar:
·
La relajación: como técnica
de introspección que permite tomar conciencia de nuestro propio ser.
·
La visualización: a través
de la visualización de imágenes en diferentes soportes, de paisajes, de escenas
se pretende generar el asombro.
·
La creatividad artística: a
través de la expresión artística poder exteriorizar la vida interior, por medio
de la escritura, el modelaje, el dibujo...
·
La escucha activa: estar a
la escucha bien de una narración o meditación guiada, o simplemente escuchar el
silencio.
Fali Moreno

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