El
asombro como experiencia de interioridad acontece en muchos escenarios.
Esta experiencia puede surgir
por medio de la pintura, nuestros museos, calles y hogares están llenos de
obras de artes que no son únicamente expresión de una técnica determinada en
una época concreta. Detrás de cada obra existe una experiencia única que el
autor o autora quiere expresar.
Un ejemplo podría ser “El grito”, del pintor Noruego Edvard Munch (1863-1944). Quizá la pregunta no sea: ¿Qué quiso expresar el autor?, sino ¿Qué emoción despierta en mí?
La
clave para poder tener esta experiencia de asombro que nos remita al interior,
es la contemplación en lugar de la observación.
La
contemplación nos permite poder captar aquello que va más allá de una forma de
expresión concreta. Esta nos lleva al interior por medio de la impresión que
nos trasmite con el simple hecho de situarnos en frente.
La
música es otro medio privilegiado para poder tener esa experiencia de interioridad.
Las composiciones musicales son otros de los elementos que permiten al ser humano
ahondar en su interior. Quién de nosotros no ha sentido una emoción determinada
ante una melodía que nos transporta a nuestra infancia, nuestra niñez o
juventud.
El filósofo español Manuel García Morente, tiene su conversión por medio de una experiencia concreta a la que el filósofo llamará “el hecho extraordinario”. La experiencia mística de García Morente, no se da en un gran auditorio francés, sino que acontece en una humilde habitación, pero con la majestuosidad de una obra del compositor francés de principios del siglo XIX, Louis Héctor Berlioz; en palabras del propio filosofo García Morente:
“Se me ocurrió poner en marcha la radio, para ayudarme a la distracción. Estaban radiando música francesa: final de la sinfonía de Cesar Frank; luego, al piano, la <<Pavane pour une infante Défunte>>, de Ravel; luego, en orquesta, un trozo de Berlioz, intitulado L´enfance de Jesús. No puede usted imaginarse lo que es esto, si no lo conoce: algo exquisito, suavísimo, de una delicadeza y ternura tales, que nadie puede escúchalo con los ojos secos”. (García Morente)
La obra de Berlioz deja en García Morente, una huella imborrable, que transforma su vida. Bastó sólo una melodía para generar el asombro.
Fali Moreno.

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