Liados entre telas, dando lustre y brillo, que todo quede bello, que esté bien derecho, que nada quede torcido. Que se note su presencia, pues Dios no está escondido; habita en el Sagrario aunque nos venza el ruido. Y si movemos esto quizá quede mejor, y si lo ponemos de frente seguro dará devoción. Quitemos lo que sobra, pongamos lo que falta, que no se nos olvide que la Cuaresma avanza. Y en medio del ajetreo sonó entonces la puerta; hubo que detenerse un momento, dejar la mancha del suelo. Era joven, tenía frío, sin lustre y brillo, enfermo, y con la necesidad de que un techo diera cobijo. ¿Qué hacer? Ninguno supimos. Y mi cabeza aún se pregunta: Señor… ¿eras Tú y no lo supimos? “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, lo hicisteis conmigo” Fali Moreno
Bienvenido a este rincón, donde las palabras no solo se entrelazan, sino que cuestionan. Un espacio para pensamientos profundos nacidos de la experiencia personal, pero también de la conciencia social; reflexiones que emergen en los momentos de pausa, cuando observar el mundo con atención se vuelve un acto político, y pensar críticamente, una forma de resistencia.