Liados entre telas,
dando lustre y brillo,
que todo quede bello,
que esté bien derecho,
que nada quede torcido.
Que se note su presencia,
pues Dios no está escondido;
habita en el Sagrario
aunque nos venza el ruido.
Y si movemos esto
quizá quede mejor,
y si lo ponemos de frente
seguro dará devoción.
Quitemos lo que sobra,
pongamos lo que falta,
que no se nos olvide
que la Cuaresma avanza.
Y en medio del ajetreo
sonó entonces la puerta;
hubo que detenerse un momento,
dejar la mancha del suelo.
Era joven, tenía frío,
sin lustre y brillo, enfermo,
y con la necesidad
de que un techo diera cobijo.
¿Qué hacer? Ninguno supimos.
Y mi cabeza aún se pregunta:
Señor… ¿eras Tú y no lo supimos?
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, lo hicisteis conmigo”
Fali Moreno
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