Y sin mirar atrás me puse a caminar, No hubo despedidas, ni tampoco bienvenidas. La maleta siempre hecha, la mochila siempre dispuesta. No dijeron adiós, ni tan siquiera perdón. Con pasión me lancé, nadie sabía el porqué, pero en misión entregado, creyendo tal vez, quizás iluso, de pasión me cubrí, soñando futuros que nunca cumplí. Atrás, en silencio, los sueños se van, como hojas al viento, se pierden, se irán. Nada es eterno, lo supe al partir, aprendí que vivir no es solo existir. Es luchar contra sombras, es amar el dolor, es reír en el llanto, es crear sin temor. Y sin mirar atrás, sin miedo a perder, sabía que el camino era mi único deber. Lo que dejé atrás no lo quise retener, solo el fuego en mi pecho me hacía mover. Es saber que, en el viaje, aunque todo se va, lo que vale es el fuego que en el corazón quedará. No hubo despedidas, ni promesas vacías, solo el eco de pasos en nuevas avenidas. Y aunque hoy en la bruma los recuerdos me den, la nostalgia susurra lo que un día ...
Bienvenido a este rincón, donde las palabras no solo se entrelazan, sino que cuestionan. Un espacio para pensamientos profundos nacidos de la experiencia personal, pero también de la conciencia social; reflexiones que emergen en los momentos de pausa, cuando observar el mundo con atención se vuelve un acto político, y pensar críticamente, una forma de resistencia.