¡Ven Espíritu Santo!
Soplo y frescura Divina,
despliega hoy sobre nosotros tus dones,
ilumina nuestras vidas.
Haznos capaces de verte
en lo cotidiano de nuestra vida,
en la brisa que refresca, en la lluvia suave
y hasta en las tormentas de nuestras vidas.
¡Ven Espíritu Santo!
Danos tu Sabiduría,
y haznos comprender
lo que acontece en nuestra vida.
Ilumina nuestra mente
para ser testigos tuyos
en medio de la humanidad
que se transforma cada día.
¡Ven Espíritu Santo!
Fortaleza que nos sostiene
en la debilidad o la adversidad,
llénanos de esperanza,
llénanos y danos tu paz.
Danos fortaleza para poder anunciar
y en nuestra fragilidad,
vuélvenos a restaurar.
¡Ven Espíritu Santo!
Don de Consejo
que nuestros caminos guía,
enséñanos a caminar
poniendo en nuestra boca
la palabra que Tú dirías.
¡Ven Espíritu Santo!
Don de Ciencia,
belleza creadora,
amor que a todas horas
ama sin medida,
que se descubre ante nuestra mirada
cuando miramos y construimos la historia
sabiendo que eres Tú quien nos ilumina.
¡Ven Espíritu Santo!
Don de Piedad,
que transforma el corazón,
y nos invita amar como el Hijo nos amó.
Danos un corazón nuevo,
abierto siempre a los demás,
sanando las heridas,
amando sin medidas,
viendo tu rostro
en el rostro de los demás.
¡Ven Espíritu Santo!
Don de Temor de Dios,
que recuerda la grandeza de tu creación.
Ante ti, nuestra rodilla se doble,
sabiendo que eres Dios,
presencia siempre viva,
presencia de Amor.
¡Ven Espíritu Santo!
Don de Entendimiento,
ayúdanos a descubrir
nuestra verdadera misión,
con humildad y gratitud,
que seamos portadores de tu
esencia divina en plenitud,
sabiendo ser verdad,
donde se siembra la mentira.
¡Ven Espíritu Santo!
Y enséñanos a los que cada día
entretejen la historia,
anunciando a DIOS UNO Y TRINO,
en lo cotidiano y pequeño de la vida.
¡Ven Espíritu Santo!
Reúnenos en torno a María,
Madre de la Iglesia,
estrella que nos guía,
faro que ilumina,
mujer del fiat.
Llénanos de tu Espíritu,
como en ella lo hiciste un día.
En aquella misma hora Él se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado.
Lucas 10-21
Fali Moreno
"El Espíritu Santo me impulsa a querer lo que Dios quiere"
Santa María Eugenia de Jesús

Gracias , Rafael
ResponderEliminarQue la Percepción Contemplativa sea mi práctica diaria.