Su mirada
es un mar sin orillas,
infinito en su horizonte,
sin puerto que la abarque,
su mirar es mirar que mima.
No condena ni juzga el paso,
pues no obliga a caminar
cuando el cuerpo pide descanso,
descanses o camines,
su mirar te hace libre.
Es una luz que ilumina sin cegar,
descubriendo lo oculto,
y en la sombra más profunda,
la esperanza dormida
se llena de vida.
Su mirada,
es agua en el desierto,
que sacia la sed del sediento
y hace florecer en la grieta más discreta
la flor más hermosa,
clavel, nardos o rosas.
No juzga la caída,
ni celebra los triunfos,
solo acompaña,
se queda,
como faro en la tormenta,
y brisa en una sonrisa.
Su mirada,
no es de ojos ni pupilas,
es presencia que habita,
y en cada amanecer,
con su mirar,
acontece la vida.
Fali Moreno

Gracias por compartir tus reflexiones.
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