Quizás no lo puedas comprender,
pero las cosas solo tienen razón de ser
cuando, al mirarlas, descubres todo
lo que esconden detrás de aquello que ves.
Y aquel cuadro viejo,
de ángulos maltrechos,
y trazos algo descompasados,
aquella imagen que, sin valor aparente,
vale más por quienes la miraron,
que por sus colores,
sus materiales tallados o grabados.
Sin números que otorguen un valor desorbitado,
se convierte en la mayor obra,
porque al mirarla, descubres tu historia.
El valor no es un número,
ni el juicio de un buen tasador
que observa la obra sin conocer su historia.
La experiencia no tiene tasación,
pues su mayor valor son los ojos
de aquellos que un día miraron,
rezaron, o recordaron
aquellos tiempos,
del presente o del pasado.
Fueron testigos, medio y experiencia,
tejidos hilo a hilo,
entretejidos en la urdimbre,
para formar el mejor de los tapices.
Y cuando no sabes cómo se entrelazan
los hilos, nunca entenderás
que no cualquier tejido te sirve.
Fali Moreno

Y en el corazón siempre queda la historia que se teje hilo a hilo, y que solo se puede ver con los ojos del amor de quién lo ha vivido.
ResponderEliminarComo las pequeñas cosas de las que hablas, así es el valor de la reflexión que has escrito, Fali, Rafael. Detrás de las palabras hay mucho más, quiénes las leemos nos identificamos con lo que dices.
ResponderEliminarMuchas gracias