Los que hoy gritan "¡Hosanna!", mañana no recordarán nada. La euforia se desvanece y en sufrimiento se convierte, al ver al Hijo de Dios en la cruz, la muerte. "Bendito el que viene", resonaba con fervor, pero pronto olvidarán, pidiendo cruel crucifixión. ¿Qué mirada, mi Señor, guió tu camino triunfante, sabiendo cuál era tu destino? Sigues entrando hoy, en formas diferentes, en el asno, en el cayuco, en el hambre de tanta gente. En las injusticias y en el dolor, continúas entrando para decirnos de nuevo, lo hago por AMOR. Te aclamamos, y a veces no vemos tu rostro entre la multitud. En los que "sin nombre", cargan cada día con su cruz, en los que sufren en silencio, en cada corazón herido que busca un Cirineo. Entra, Señor, en nuestros corazones sin medida, haz de nosotros casa con cartel de bienvenida, y puerta abierta a la vida. Que en cada rostro veamos tu reflejo glorioso, en cada mano tendida y en cada gesto que cuide la vida. ¡Bendito el que viene e...
Bienvenido a este rincón, donde las palabras no solo se entrelazan, sino que cuestionan. Un espacio para pensamientos profundos nacidos de la experiencia personal, pero también de la conciencia social; reflexiones que emergen en los momentos de pausa, cuando observar el mundo con atención se vuelve un acto político, y pensar críticamente, una forma de resistencia.