“Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis.”
¡Cristo ha resucitado!
Y no es una experiencia del pasado, celebración o el recuerdo de algo que sucedió y que con cierta devoción celebramos cada año.
Decir hoy ¡Verdaderamente Cristo ha resucitado! es tener la certeza de que Él está a nuestro lado, que acontece cada día para dar sentido a nuestras vidas.
¡Ha resucitado! y camina entre nosotros, en los días soleados y también en los que amanece nublado, entre la multitud, en nuestros trabajos cotidianos y en la realidad concreta que es nuestra Galilea, lugar de encuentro con Cristo Resucitado.
¡Verdaderamente Cristo ha resucitado! y lo encontramos entre la multitud, en los santos y santas de la puerta de al lado, en cada rostro que hoy nos recuerda que estamos llamados a ser testigos de Jesús de Nazaret, y anunciar la Buena Noticia sin nada que temer, “No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos”.
Decir hoy ¡Cristo ha resucitado! responde a la experiencia de encuentro con quien hoy nos enseña sus manos, de sentirnos mirados y sabernos amados. Y cuando se tiene esta experiencia que se da en nuestra Galilea cotidiana, solo es posible tener en Él la mirada.
“Fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios”.'
(Hebreos, 12)
¡Ha resucitado!
y algo nuevo acontece
cada día
a nuestro lado.
Que se note en nuestra cara
que lo anuncie nuestra mirada.
Va delante de nosotros,
y en Galilea nos ha citado,
como Pueblo, Iglesia Santa,
hacia Él, ayer, hoy, mañana y siempre
tras sus huellas caminamos.
¡Ha resucitado!
Y hace de nuestra debilidad, fortaleza.
alegría en nuestra tristeza
nos invita a caminar,
anunciar y proclamar.
Hoy, Jesús sale a nuestro encuentro
para decirnos:
¡Alegraos!
No tengáis miedo:
id a comunicar
a mis hermanos
que vayan a Galilea;
a tu Galilea,
a los que tienes
a tu lado,
y grita con ALEGRÍA
¡CRISTO HA RESUCITADO!
Fali Moreno
EVANGELIO
Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 28, 1-10
En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la
Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra,
pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó
encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas
temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres:
—Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado.
No, está aquí: HA RESUCITADO, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis.» Mirad, os lo he anunciado.
Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría
corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
—Alegraos.
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo:
—No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me
verán.

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