Algunos miran de lejos
quizás por miedo y dicen:
¡Yo no soy uno de ellos!
Otros miran avergonzados
tras haber gritado:
¡Que muera crucificado!
Hay quien sale al camino
para limpiar su rostro dolorido.
Muchos acompañan sin saber bien
lo que pasa, y otros en cambio
sabiendo que ha pasado,
prefieren mirar a otro lado.
Espectadores de una escena,
protagonista o no de ella,
miran, acompañan, huyen,
se burlan o consuelan,
al que la muerte de cruz le espera.
Y tras recorrer el camino,
de caer y levantarse,
de encontrase con su madre,
y decir a las mujeres
que no llorasen,
de ver al Cirineo
que ayuda al buen Jesús
a cargar con el madero,
todo parece que termina,
sobre todo, para los que condenaron,
gritaron o huyeron.
Y al pie de aquel madero,
donde fue clavado
Jesús. el Maestro bueno,
la Madre siempre acompaña,
al que muere en cruz y llevó
en sus entrañas.
Y si tú hubieses estado allí,
¿quién hubieses sido?
Ahora solo queda contemplar
en silencio lo que ante tus ojos ha sucedido.
Fali Moreno
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (18,1–19,42)
+ «Está cumplido.»
C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Maravilloso!!
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