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Cuaresma, pueblo creyente que en silencio hace camino

Comenzamos un camino, nadie puede comenzar a andar, sin saber a dónde quiere llegar. Andar sin destino es andar perdido. Andar sin un motivo por el que caminar se convierte en un simple pasear, y no se puede pasar por la vida paseando, ya que la vida es camino y solo se hace posible cuando, como dice el poeta: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”.  Un camino que no hacemos solos sino como pueblo elegido, Iglesia que camina sabiendo cual es su destino.  Lo haces en silencio, no solo por la ausencia de ruidos, sino que, ante el estruendo que ensordece nuestros oídos, siguiendo al Maestro, es capaz de parar y escuchar en el mundanal ruido hasta el más pequeño gemido.  Un recorrido cuaresmal que nos invita a parar y contemplar nuestra humanidad, nuestra fragilidad, nuestra pequeñez, nuestras fortalezas y nuestra grandeza. Y ver en nuestros compañeros de camino el rostro que, en ocasiones dolorido en silencio grita y en otras celebra lo que acontece en lo cotidia...

Amándome sin medida

Se puede andar solo entre la multitud,  gritar y que nadie te escuche, amar sin que nadie lo sepa,   sufrir sin que a nadie le duela.  Se puede avanzar sin moverte del sitio, callar y que oigan tu voz,  encender la luz y ver la oscuridad, y vivir en la oscuridad en medio de la claridad.  Se puede estar sin estar,  llorar sin lágrimas,  y sonreír sin ser feliz. Se puede, pero no se debe. Vivir es sentir que no estás solo,  que en tu camino alguien anda contigo,  que si gritas, se te escucha, y lo silencios son por no tener la palabra que quizás tú quisiste escuchar. Vivir es amar, ya que de amor nacimos,  y si algún día nos ha faltado,  ama tú al que está a tu lado. Vivir es parar, descansar, avanzar,  y si es necesario volver a empezar. Vivir es callar, porque los silencios hablan.  Vivir es encender una luz en medio de la multitud,  para que guíe a quién a oscuras camina con dudas.  Vivir es ser, estar...

Mi certeza tiene nombre, es Emmanuel, Dios hecho hombre.

Mi certeza tiene nombre Es Emmanuel, Dios hecho hombre. Mi certeza tiene nombre, es Dios hecho hombre. En brazos de María, y con la mirada del buen José en la noche fría, viene para darnos vida y vida sin medida. ¿Cómo puede ser Dios el que nació entre el buey y la mula? Mi certeza tiene nombre, y los ángeles proclaman su venida, pues a este mundo ha llegado el Señor, al que ya Juan el Bautista anunció. ¿Cómo puede ser Dios, si su cuna es un pesebre, y entre heno y trigo duerme quien es rostro de Dios vivo? Mi certeza tiene nombre, y en un rostro concreto manifiesta su hermosura en la noche más oscura. Sin embargo, el que en la noche fría ha venido a este mundo, es “Luz para alumbrar a las naciones,” como canta el buen Simeón. Aquel que siendo niño es Dios y que adoró hasta el más humilde pastor ha venido para ser luz en medio de nuestra realidad. ¿Cómo puede ser que sea Dios, si nace siendo pobre, forastero, y sin una corte que su cuna escolte? Mi certeza tiene nombre, y lo he visto c...

“Esperar es sentarse, descansar y contemplar, y después comenzar a caminar”

“Esperar es sentarse, descansar, contemplar y, después, comenzar a caminar.” Comienza un tiempo de espera, y para esperar hay que parar. Nadie espera mientras camina, mientras corre o mientras se esconde en una esquina y acelera el paso para poder preparar el tiempo de las felicitaciones y regalos. Sino que, en su esperar, se para, y así puede ver llegar a quien espera. Es entonces cuando la espera se convierte en esperanza, ya que el tiempo no ha pasado en vano y te puedes poner a andar. Pues solo se avanza cuando se tiene la certeza de que Aquel que camina a tu lado ha venido para quedarse, ya que es Emmanuel, el rostro de Dios en un niño encarnado. Es imposible percibir lo nuevo que está brotando entre el bullicio de la gente a tu lado, gritando o corriendo para llegar a cualquier lugar. Sin importar nada más, su esperar es solo el medio de transporte que le lleva a otro destino. En este correr desenfrenado de un mundo cada vez más agitado, en el que cada día brotan cosas nuevas que...

¿Quién es ese Rey en un banco acostado?

¿Quién es ese Rey en un banco acostado?   Quién es este Cristo Rey que duerme en un banco, con las manos y los pies atravesados, signo de unos clavos, heridas que aún no han cicatrizado.  Rey de espinas coronado, cuyo trono fue el madero, y a su lado, como Corte noble, solo quedó la madre y su amigo más amado. Rey sin capa, ni coronas doradas.  Aunque la historia lo viste con túnicas recargadas, coronas con piedras preciosas, que dicen de Él poca cosa, ya que no es reflejo de aquel que mirando al madero solo se podía ver un cuerpo destrozado, y aquel letrero:  “Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum”.  ¿Quién es ese Rey en un banco acostado? Es el Rey de los sencillos, de los pobres y oprimidos. Rey de los que con corazón de niño, cuida al hermano como si fuera a sí mismo. Rey de un reino, sin castillos, sino de Templos Sagrados, y no hablo de las grandes catedrales, iglesias diocesanas o monacales. Sino de los que participan del gran banquete, PAN DE VIDA CONSAGRAD...

Conmemorar a quien nos dio la vida

Cada año, me gusta decir que esta es la festividad de la memoria siempre agradecida. Una fiesta que no solo recuerda, pues el recuerdo a veces se olvida, sino que conmemora; y ese acto de conmemorar lleva en sí mismo un homenaje y una celebración de la vida de aquellos que ya no están. De quienes un día nos dieron la vida y que, sin estar, siguen presentes en nuestro día a día. Un tributo que mira al pasado, no con nostalgia por lo que guardamos dentro, sino reviviendo lo que quedó grabado en el corazón. Vivir con una memoria agradecida hacia tantas y tantos que nos precedieron y allanaron nuestro camino con esfuerzo, pues a veces, al vivir tan solo en el presente, olvidamos el pasado. Olvidamos a quienes trazaron los senderos por los que hoy andamos, a quienes vivieron tiempos difíciles, mis abuelos, los tuyos, que con el trabajo de sus manos, construyeron nuestro futuro. Homenajear la vida de quienes caminaron a tu lado, de quienes con una mano delicada acariciaron tu rostro mil vece...

Me retiro para no alejarme

¿Dónde están aquellos que un día me llamaron hermano? Que hablaban de caridad, misericordia, honestidad, de acompañamiento y fraternidad. ¿A quién queremos acompañar si en nuestras agendas no queda tiempo para AMAR?  Todo quedó en palabras.  Palabras vacías y en vano.  Cada día, y tras mi experiencia personal, prefiero ser uno más de los alejados, y vivir con coherencia, solo o acompañado. Me quedo con la experiencia del encuentro con la VERDAD.  Con aquellos momentos más Divinos que humanos, y con la gente que, en lo cotidiano, y sin decir apena una palabra, han estado a mi lado.  Y pasando por uno de tantos, hoy prefiero ser uno más, uno de esos, que, desde su experiencia personal, se afianzaron en lo esencial, pero vaciaron su mochila de las palabras que se lleva el viento y que, llenas de verborrea, pesaban y no hacían bien a nadie.  La vida son etapas, capítulos de un libro, que ahora toca cerrar para comenzar a vivir una nueva historia. Una historia a...

Creo, y en mí creer nace cada día la esperanza

Creo , y creo en lo pequeño de la vida, en esas pequeñas cosas que acontecen cada día, en el sol que da origen al nuevo día, en la brisa que refresca la mañana, en los colores de la alborada, en el arrebol que tiñe el cielo de un hermoso color y parece anunciar de nuevo tu llegada. Creo, y mirando al cielo en la noche estrellada, sin querer descubro la belleza que conmueve el alma, y en lo infinito del firmamento donde mi razón no alcanza, mi ser se acalla al contemplar el orden  que de Dios me habla.  Creo, que, al caminar por esta tierra, piso Tierra Santa, Tierra Sagrada, y en cada cosa: tierra, fuego, aire y agua, está por siempre la imagen de quien la crea para que a tu criatura no le falte nada.  Solo uno es el Autor de tanta belleza creada, y santa es la tierra que se nos ha sido dada.  En nuestras manos está la llave que abre la puerta a la esperanza de cuidar la creación que es casa común, tierra de alabanza en la que los ríos cantan la gloria de Dios, y a ...

Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos

Me senté en el brocal del pozo, quizás quise ser samaritana, y que me dieras de beber de esa agua que nunca se acaba. Me subí a lo alto de un árbol como hizo el buen Zaqueo, para ver si a tu paso venías a mi casa de nuevo. En ocasiones fui María, y en otras me tocó ser Marta, para ver si en el servicio o en la escucha, entendía de lo que hablabas. Quise ser hijo pródigo, y volver a tu casa, para celebrar contigo que encontré el camino cuando estaba perdido. En ocasiones fui padre que acoge, y en otras, hijo que no entiende, incluso fui el servicio que preparó con algazara, el regreso de aquel que cada día vuelve. A veces fui como los hipócritas de los que habla tu Evangelio, que oran en la calle buscando recompensas. En otras quise ser como aquella anciana, que abre su monedero, quizás vacío, tal vez lleno, y pone lo que tiene para la construcción del Reino. En muchas otras también fui Pedro, que te negó, no tres, sino mil veces cuando me venía bien que nadie te conociese. Yo también e...

Déjame, pero ven conmigo

Déjame, pero ven conmigo, y si quiero estar perdido quédate en la distancia para que luego encuentre el camino.  Déjame estar en silencio, pues solo yo puedo escuchar lo que grita por dentro.  Déjame andar sin rumbo, quizás donde lleguen mis pasos, no sea donde llega todo el mundo.  Déjame no responder a tus preguntas, no ves que me asaltan las dudas en lo simple y en lo complicado, pero lo que si te pido es que siempre te quedes a mi lado. Que en este andar sin sentido seamos más de uno quien deambule conmigo.  Y en tu estar a escondidas, en tu serenidad de vida, en tus palabras calladas, y en tu sanar mis heridas, encontraré la paz que un día perdí en el camino.  Déjame, pero ven conmigo. No me dejes solo, pues solo de Ti me fio.  Fali Moreno

In memoriam de una gran amiga.

In memoriam de una gran amiga. Por qué no acordarme de ti,  si tu nombre forma parte de mí.  Por qué no nombrarte,  aunque alguna lágrima aflore al recordarte.  Por qué no ser como tú fuiste,  si tu bondad es lo que perdura en donde viviste. Por qué no vivir como tú vivías,  si cada día recuerdo tu alegría.  Por qué no hacerte siempre presente,  si tu gente te recuerda hoy, mañana y siempre. Por qué no seguir pidiéndote ayuda,  si siempre que lo hago me sacas de las dudas.  Por qué no decir tu nombre, sí en el cielo está escrito para siempre donde corresponde. Por qué no decir que te extraño, y reconocer que no verte en ocasiones me hace daño.  Por qué no recordarte, si ahora estás en todas partes.  Por qué no decirte gracias,  si tu vida fue entrega y servicio en las alegrías y en las desgracias.  Y aunque el tiempo pase, y la vida sin ti no sea como antes, en mi corazón siempre brotará una oración para recordarte. E...

En ti confío, de ti me fio…

En ti confío, de ti me fio… Cuando en mi fortaleza aparece la debilidad, en ti confío.  Si en mis luchas diarias acontece la derrota, en ti confío.  En los momentos de oscuridad, cuando el amanecer aún es lejano, en ti confío.  En la incertidumbre de mi vida, cuando sin sentido busco salida, en ti confío.  Cuando siento que no puedo más, que quiero parar de tanto andar, en ti confío.  Cuando intento gritar la verdad, pero no tengo nadie que preste oído, en ti confío.  En los momentos de soledad, cuando los silencios se convierten en gemidos, en ti confío.  Si entre la multitud no encuentro nadie que camine conmigo, en ti confío.  Cuando el dolor se hace presente y la esperanza parece ausente, en ti confío.  Si las cosas no salen como yo quiero, y no llega lo que espero, en ti confío.  En ti confío y de ti me fio.  "Confía en el Señor y haz el bien, habita en tu tierra y come tranquilo." Salmo 37

Relato de una tarde en Agaete

Quien iba a decir que aquel día, celebrando el día de Canarias y en la Provincia vecina, le pasaría a un servidor tantas anécdotas que se entretejen en la vida.  La alegría de la fiesta llenaba aquel lugar, la gente cantaba coplas que daban ganas de participar. Isas, Folías y hasta Malagueñas les prometo llegué a escuchar. Y algún Punto Cubano, que desde nuestro pueblo hermano, resuenan en nuestra historia y es signo de identidad.  La gente hospitalaria de aquel pueblo costero, invitaba al foráneo a sentirse uno de ellos. Carácter del canario que acoge al de fuera, para unirse a su fiesta como si de su pueblo fueras. Y esto pasa en Agaete, en el Pino, Agulo, en el Valle de la Orotava, en Frontera, o donde un canario estuviera en una fiesta parrandera. Pero aquel día no tenía el cuerpo uno para tanto trote, y decidí alejarme un poco, para buscar el silencio, y dejarme llevar por mi pequeño libro de versos.  El bullicio de la fiesta, la alegría del encuentro y entre la músi...

Hay días que comienzan sabiendo que algo termina

Hay días que comienzan sabiendo que algo termina,  y al mirar al horizonte, en el anochecer de la vida,  descubres que estar, o no estar, no siempre el tiempo lo determina. Que las huellas desaparecen a tu paso,  y al mirar atrás, alguien esboza la risa ante tu fracaso, Te caes y te levantas, sacudes el polvo de tus sandalias,  quieres andar y no avanzas, solo el sudor de tu frente es quien te acompaña,  refresca tu frente y al llegar a los labios amarga tu garganta.  Caminas sin rumbo fijo, buscando en el otro cobijo, y  la soledad elegida se convierte en tu guarida,  y el silencio ensordecedor en la mejor conversación. ¡Qué bonita es la soledad! Cuando esta es escogida, Que triste es caminar  solo por la vida. Hay días que comienzan sabiendo que algo termina… Fali Moreno  

Y tu dolor continúa siendo dolor, pero dolor por Él habitado.

Con frecuencia tenemos alguna cosa que sufrir. ¿Por qué no le sacamos provecho para crecer en el amor?  (Santa María Eugenia).  Parece una locura poder crecer en el amor, en medio del sufrimiento, en medio del dolor.  Con frecuencia tenemos alguna cosa que sufrir…  Cuando tu cuerpo agotado no te deja avanzar, y prefieres quedarte a un lado para no molestar.  Cuando las lágrimas salen solas, a solas, o con otra persona, y aprovechas cualquier momento para sacar lo que llevas dentro.  Cuando quieres decir basta, cuando la debilidad te alcanza, y se deja llevar por la añoranza, y el recuerdo de tiempos pasados ya no son signos de esperanza.  Cuando sientes que estás solo en medio de la multitud, cuando el grito ensordecedor, y los silencios amargos solo los percibes tú, ya que gritas y callas, pero por dentro, sin que nadie perciba tu sufrimiento.  Cuando sientes que tu mochila ya no es tuya, pero no quieres dar la batalla por perdida, y prefieres ca...

La razón y el corazón

En ocasiones hacemos el equipaje sin guardar nada, y nuestra maleta vacía se llena de la alegría  de saber que el mejor equipaje es lo vivido cada día. Los recuerdos se amontonan sin necesidad de embalaje, pues no hay nada que estropee lo que ayer disfrutaste.  Y cada cosa que guardas no ocupa ningún espacio,  pues el corazón no tiene límites de lo que has vivido a destajo.  Son nombres y razones, algunos aciertos y otros errores,  son las cosas que te llevas cuando empiezas o acabas un largo viaje. Pero, aunque el equipaje sea ligero, y el dolor de la marcha llevadero,  Siempre resuena una pregunta:  Por duro que haya sido el viaje,  ¿Por qué no empezar de nuevo?  Y entonces el corazón decide, aunque la razón no le sigue,  ya que existen decisiones en la vida, que el corazón exige lo que la razón impide.   Y cuando la razón y el corazón se unen, y logran estar en sintonía,  nace la mas bella melodía, y hasta el cartel de ...