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Me retiro para no alejarme

¿Dónde están aquellos que un día me llamaron hermano? Que hablaban de caridad, misericordia, honestidad, de acompañamiento y fraternidad. ¿A quién queremos acompañar si en nuestras agendas no queda tiempo para AMAR?  Todo quedó en palabras.  Palabras vacías y en vano.  Cada día, y tras mi experiencia personal, prefiero ser uno más de los alejados, y vivir con coherencia, solo o acompañado. Me quedo con la experiencia del encuentro con la VERDAD.  Con aquellos momentos más Divinos que humanos, y con la gente que, en lo cotidiano, y sin decir apena una palabra, han estado a mi lado.  Y pasando por uno de tantos, hoy prefiero ser uno más, uno de esos, que, desde su experiencia personal, se afianzaron en lo esencial, pero vaciaron su mochila de las palabras que se lleva el viento y que, llenas de verborrea, pesaban y no hacían bien a nadie.  La vida son etapas, capítulos de un libro, que ahora toca cerrar para comenzar a vivir una nueva historia. Una historia a...

Creo, y en mí creer nace cada día la esperanza

Creo , y creo en lo pequeño de la vida, en esas pequeñas cosas que acontecen cada día, en el sol que da origen al nuevo día, en la brisa que refresca la mañana, en los colores de la alborada, en el arrebol que tiñe el cielo de un hermoso color y parece anunciar de nuevo tu llegada. Creo, y mirando al cielo en la noche estrellada, sin querer descubro la belleza que conmueve el alma, y en lo infinito del firmamento donde mi razón no alcanza, mi ser se acalla al contemplar el orden  que de Dios me habla.  Creo, que, al caminar por esta tierra, piso Tierra Santa, Tierra Sagrada, y en cada cosa: tierra, fuego, aire y agua, está por siempre la imagen de quien la crea para que a tu criatura no le falte nada.  Solo uno es el Autor de tanta belleza creada, y santa es la tierra que se nos ha sido dada.  En nuestras manos está la llave que abre la puerta a la esperanza de cuidar la creación que es casa común, tierra de alabanza en la que los ríos cantan la gloria de Dios, y a ...

Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos

Me senté en el brocal del pozo, quizás quise ser samaritana, y que me dieras de beber de esa agua que nunca se acaba. Me subí a lo alto de un árbol como hizo el buen Zaqueo, para ver si a tu paso venías a mi casa de nuevo. En ocasiones fui María, y en otras me tocó ser Marta, para ver si en el servicio o en la escucha, entendía de lo que hablabas. Quise ser hijo pródigo, y volver a tu casa, para celebrar contigo que encontré el camino cuando estaba perdido. En ocasiones fui padre que acoge, y en otras, hijo que no entiende, incluso fui el servicio que preparó con algazara, el regreso de aquel que cada día vuelve. A veces fui como los hipócritas de los que habla tu Evangelio, que oran en la calle buscando recompensas. En otras quise ser como aquella anciana, que abre su monedero, quizás vacío, tal vez lleno, y pone lo que tiene para la construcción del Reino. En muchas otras también fui Pedro, que te negó, no tres, sino mil veces cuando me venía bien que nadie te conociese. Yo también e...

Déjame, pero ven conmigo

Déjame, pero ven conmigo, y si quiero estar perdido quédate en la distancia para que luego encuentre el camino.  Déjame estar en silencio, pues solo yo puedo escuchar lo que grita por dentro.  Déjame andar sin rumbo, quizás donde lleguen mis pasos, no sea donde llega todo el mundo.  Déjame no responder a tus preguntas, no ves que me asaltan las dudas en lo simple y en lo complicado, pero lo que si te pido es que siempre te quedes a mi lado. Que en este andar sin sentido seamos más de uno quien deambule conmigo.  Y en tu estar a escondidas, en tu serenidad de vida, en tus palabras calladas, y en tu sanar mis heridas, encontraré la paz que un día perdí en el camino.  Déjame, pero ven conmigo. No me dejes solo, pues solo de Ti me fio.  Fali Moreno

In memoriam de una gran amiga.

In memoriam de una gran amiga. Por qué no acordarme de ti,  si tu nombre forma parte de mí.  Por qué no nombrarte,  aunque alguna lágrima aflore al recordarte.  Por qué no ser como tú fuiste,  si tu bondad es lo que perdura en donde viviste. Por qué no vivir como tú vivías,  si cada día recuerdo tu alegría.  Por qué no hacerte siempre presente,  si tu gente te recuerda hoy, mañana y siempre. Por qué no seguir pidiéndote ayuda,  si siempre que lo hago me sacas de las dudas.  Por qué no decir tu nombre, sí en el cielo está escrito para siempre donde corresponde. Por qué no decir que te extraño, y reconocer que no verte en ocasiones me hace daño.  Por qué no recordarte, si ahora estás en todas partes.  Por qué no decirte gracias,  si tu vida fue entrega y servicio en las alegrías y en las desgracias.  Y aunque el tiempo pase, y la vida sin ti no sea como antes, en mi corazón siempre brotará una oración para recordarte. E...

En ti confío, de ti me fio…

En ti confío, de ti me fio… Cuando en mi fortaleza aparece la debilidad, en ti confío.  Si en mis luchas diarias acontece la derrota, en ti confío.  En los momentos de oscuridad, cuando el amanecer aún es lejano, en ti confío.  En la incertidumbre de mi vida, cuando sin sentido busco salida, en ti confío.  Cuando siento que no puedo más, que quiero parar de tanto andar, en ti confío.  Cuando intento gritar la verdad, pero no tengo nadie que preste oído, en ti confío.  En los momentos de soledad, cuando los silencios se convierten en gemidos, en ti confío.  Si entre la multitud no encuentro nadie que camine conmigo, en ti confío.  Cuando el dolor se hace presente y la esperanza parece ausente, en ti confío.  Si las cosas no salen como yo quiero, y no llega lo que espero, en ti confío.  En ti confío y de ti me fio.  "Confía en el Señor y haz el bien, habita en tu tierra y come tranquilo." Salmo 37

Relato de una tarde en Agaete

Quien iba a decir que aquel día, celebrando el día de Canarias y en la Provincia vecina, le pasaría a un servidor tantas anécdotas que se entretejen en la vida.  La alegría de la fiesta llenaba aquel lugar, la gente cantaba coplas que daban ganas de participar. Isas, Folías y hasta Malagueñas les prometo llegué a escuchar. Y algún Punto Cubano, que desde nuestro pueblo hermano, resuenan en nuestra historia y es signo de identidad.  La gente hospitalaria de aquel pueblo costero, invitaba al foráneo a sentirse uno de ellos. Carácter del canario que acoge al de fuera, para unirse a su fiesta como si de su pueblo fueras. Y esto pasa en Agaete, en el Pino, Agulo, en el Valle de la Orotava, en Frontera, o donde un canario estuviera en una fiesta parrandera. Pero aquel día no tenía el cuerpo uno para tanto trote, y decidí alejarme un poco, para buscar el silencio, y dejarme llevar por mi pequeño libro de versos.  El bullicio de la fiesta, la alegría del encuentro y entre la músi...

Hay días que comienzan sabiendo que algo termina

Hay días que comienzan sabiendo que algo termina,  y al mirar al horizonte, en el anochecer de la vida,  descubres que estar, o no estar, no siempre el tiempo lo determina. Que las huellas desaparecen a tu paso,  y al mirar atrás, alguien esboza la risa ante tu fracaso, Te caes y te levantas, sacudes el polvo de tus sandalias,  quieres andar y no avanzas, solo el sudor de tu frente es quien te acompaña,  refresca tu frente y al llegar a los labios amarga tu garganta.  Caminas sin rumbo fijo, buscando en el otro cobijo, y  la soledad elegida se convierte en tu guarida,  y el silencio ensordecedor en la mejor conversación. ¡Qué bonita es la soledad! Cuando esta es escogida, Que triste es caminar  solo por la vida. Hay días que comienzan sabiendo que algo termina… Fali Moreno  

Y tu dolor continúa siendo dolor, pero dolor por Él habitado.

Con frecuencia tenemos alguna cosa que sufrir. ¿Por qué no le sacamos provecho para crecer en el amor?  (Santa María Eugenia).  Parece una locura poder crecer en el amor, en medio del sufrimiento, en medio del dolor.  Con frecuencia tenemos alguna cosa que sufrir…  Cuando tu cuerpo agotado no te deja avanzar, y prefieres quedarte a un lado para no molestar.  Cuando las lágrimas salen solas, a solas, o con otra persona, y aprovechas cualquier momento para sacar lo que llevas dentro.  Cuando quieres decir basta, cuando la debilidad te alcanza, y se deja llevar por la añoranza, y el recuerdo de tiempos pasados ya no son signos de esperanza.  Cuando sientes que estás solo en medio de la multitud, cuando el grito ensordecedor, y los silencios amargos solo los percibes tú, ya que gritas y callas, pero por dentro, sin que nadie perciba tu sufrimiento.  Cuando sientes que tu mochila ya no es tuya, pero no quieres dar la batalla por perdida, y prefieres ca...

La razón y el corazón

En ocasiones hacemos el equipaje sin guardar nada, y nuestra maleta vacía se llena de la alegría  de saber que el mejor equipaje es lo vivido cada día. Los recuerdos se amontonan sin necesidad de embalaje, pues no hay nada que estropee lo que ayer disfrutaste.  Y cada cosa que guardas no ocupa ningún espacio,  pues el corazón no tiene límites de lo que has vivido a destajo.  Son nombres y razones, algunos aciertos y otros errores,  son las cosas que te llevas cuando empiezas o acabas un largo viaje. Pero, aunque el equipaje sea ligero, y el dolor de la marcha llevadero,  Siempre resuena una pregunta:  Por duro que haya sido el viaje,  ¿Por qué no empezar de nuevo?  Y entonces el corazón decide, aunque la razón no le sigue,  ya que existen decisiones en la vida, que el corazón exige lo que la razón impide.   Y cuando la razón y el corazón se unen, y logran estar en sintonía,  nace la mas bella melodía, y hasta el cartel de ...

Bienaventurados los que esperan

Bienaventurados los que esperan, y en su esperar siembran la esperanza en la tierra fértil en la que Dios se encarna. Bienaventurados los que despiertan cada día y fijan la mirada en el horizonte de la vida. Bienaventurados los que se ponen en camino para allanar la senda de quien se encuentra perdido. Bienaventurados los que hacen el bien y descubren en el otro el rostro de Dios Emmanuel. Bienaventurados quienes preparan la mesa, la comida y la cama para acoger a quien, en la noche, no tiene posada. Bienaventurados son aquellos que esperan sin esperar y se entregan al hermano sin mirar quién es cada cual. Bienaventurados somos todos, porque en todos se refleja la bienaventuranza de DIOS hecho hombre, y en ti se refleja la belleza de su creación más perfecta. Bienaventurados los que esperan… Rafael Moreno

Mira tus manos, contémplalas, están llenas de vida...

Mira tus manos,   son manos que acarician la vida,   que señalan el camino a quien de el se desvía.   Manos que secan lágrimas,   bien sean las tuyas o las mías.   Manos que festejan y aplauden,   y que se alzan al cielo como alabanza a Dios Padre.   Manos agotadas, con grietas y cicatrices.   Manos que abrazan al que llega,   entonando ! Qué bueno que viniste!   Manos que no son mías,   sino tuyas, Señor, hazlas instrumento de AMOR y VIDA. Mira tus manos,   contémplalas, están llenas de vida...   "Después los llevó Jesús hasta Betania; allí alzó las manos y los bendijo. Sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue llevado al cielo". Lucas 24, 50-51 Fali Moreno

¿ Para qué queremos oír si no queremos escuchar? ¿ Para qué queremos hablar si no anunciamos la verdad?

“Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es: «Ábrete»” Abre mis ojos, pero no permitas que me ponga las gafas oscuras de la indiferencia, que miran a otro lado sin que nadie se de cuenta.  Abre mis labios, y hazme ser anuncio de la verdad, y no permitas que mi voz sea un hablar por hablar, sino que sea siempre anuncio de la verdad, y si no es así, vuélvela a cerrar.  Abre mis oídos, para escuchar sin miedo al que está conmigo, para percibir los silencios, los susurros o los gritos. No permitas que mi sordera la causen tantos ruidos y que acallen tu voz clara que me dice: “YO ESTOY CONTIGO”. “Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos»” ( Marcos 7,31-37) ¿ Para qué queremos oír si no queremos escuchar? ¿ Para qué queremos hablar si no anunciamos la verdad? Fali Moreno

Y si no la dejas pasar, volverá la brisa a refrescar.

Existen silencios que no llenan las palabras, y soledades que no se habitan con compañías.  Lágrimas que no necesitan consuelos, y duelos que no son muerte sino vida.  Risas que no son fruto de alegrías,  y alegrías que se marchitan cada día.  Huecos que no se llenan con personas,  y personas invisibles en la vida.  Gritos que no se escuchan,  y oscuridades que la luz no ilumina.  Brisas que no refrescan,  y agua que la sed no calma. Momentos que no terminan,  y días para la monotonía.  Y aunque parezca mentira,  así va pasando la vida. Y si no la dejas pasar,  volverá la brisa a refrescar, la luz a iluminar,  y el agua la sed calmar.  Fali Moreno

Mujer de nuestro barro, orgullo de nuestra raza

M ujer de nuestro barro, orgullo de nuestra raza.  Mujer llena de confianza, que con “Sí” nuestra historia cambia.  Mujer siempre agradecida, que proclama las grandezas que Dios ha hecho en su vida.   Mujer de pequeños detalles, que con su “haced lo que él os diga”, devuelve a la boda la alegría.  Mujer que subes al cielo, para decir una vez más “ hágase en mí según tu palabra ”

Y cuando todo se acabe...

Y cuando todo se acabe,  me iré tranquilo sin que nadie me pare, sin mirar atrás, sin pensar en nada más.  Caminaré pausado sabiendo que siempre estuviste a mi lado,   sin prisas me uniré a la suave brisa,  y en mi pasar sereno solo se me preguntarán:  Y tú, ¿qué hiciste de bueno?    Fali Moreno

“La poetisa”, así yo la llamaba, comenzó a recitar con voz pausada la belleza de La Pedrada.

  Cada Viernes Santo recuerdo el poema “LA PEDRADA” de José María Gabriel y Galán, versos que me enseñó mi catequista, al preguntarle porqué la túnica del Nazareno era morada y la razón de su frente ensangrentada. La catequista Nadia León, “la poetisa”, así yo la llamaba, comenzó a recitar con voz pausada la belleza de la Pedrada. Intensamente resonaron en mi aquellos versos, que tejen la historia de un niño que pudiera parecer travieso, y que sin embargo, se rebela contra aquel hombre perverso que con látigo en mano se pone enfrente del Jesús amado. El poema huele a incienso y a campos castellanos, a tradición y piedad quizás de tiempos ya lejanos. Tiene un soniquete de calles empedradas, especialmente engalanadas para recodar la Pasión de quien con las manos atadas, cruza la mirada para escuchar el clamor de un pueblo que con fe a su Señor aclama. Pero cuando se recita con mesura nos trae a la memoria un recuerdo que siempre perdura, ya los tiempos cambian y sin embargo h...