¿ Para qué queremos oír si no queremos escuchar? ¿ Para qué queremos hablar si no anunciamos la verdad?
“Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es: «Ábrete»”
Abre mis ojos, pero no permitas que me ponga las gafas oscuras de la indiferencia, que miran a otro lado sin que nadie se de cuenta.
Abre mis labios, y hazme ser anuncio de la verdad, y no permitas que mi voz sea un hablar por hablar, sino que sea siempre anuncio de la verdad, y si no es así, vuélvela a cerrar.
Abre mis oídos, para escuchar sin miedo al que está conmigo, para percibir los silencios, los susurros o los gritos. No permitas que mi sordera la causen tantos ruidos y que acallen tu voz clara que me dice: “YO ESTOY CONTIGO”.

Precioso.... No de bonito sino de valioso... Doloroso, íntimo, valiente... Me llegó.
ResponderEliminarGracias. Y no pares de darnos cosas tan hermosas y hacer que seamos mejores personas.