¡Cristo ha resucitado!
Y no es solo recuerdo,
ni algo que quedó atrás,
ni una emoción que vuelve cada año.
Es vida presente.
Es certeza que sostiene.
Es alguien que camina a nuestro lado.
Decir hoy:
¡Cristo ha resucitado!
es reconocer que Él está aquí,
en lo cotidiano,
en lo pequeño,
en lo que a veces pasa desapercibido.
¡Ha resucitado!
y camina entre nosotros:
en los días luminosos
y también en los nublados,
en medio de la gente,
en el trabajo de cada día,
en esa Galilea nuestra
donde la vida sucede.
Y también
en medio del dolor del mundo:
en las guerras que desgarran pueblos,
en quienes huyen dejando atrás su hogar,
en los que cruzan fronteras con miedo y esperanza,
en las lágrimas silenciosas de tantas familias,
en la soledad de quien no encuentra consuelo.
Ahí también está Él.
Ahí nos espera.
Ahí nos llama.
Porque es ahí,
en nuestra Galilea concreta,
herida y esperanzada a la vez,
donde Él nos sale al encuentro.
¡Cristo ha resucitado!
y se deja encontrar
en los rostros cercanos,
en la bondad sencilla,
en quienes aman sin hacer ruido,
en quienes sostienen, acompañan, esperan,
en quienes no se cansan de hacer el bien
aun cuando todo parece oscuro.
Ahí nos llama.
Ahí nos envía.
Ahí nos invita a no tener miedo.
Decir hoy:
¡Cristo ha resucitado!
es haber experimentado su mirada,
es saberse conocido y amado,
es descubrir que nunca estamos solos.
Y cuando esto sucede,
cuando el corazón lo reconoce,
ya no se puede vivir igual.
La mirada cambia.
El paso se hace más firme.
La esperanza encuentra lugar.
¡Ha resucitado!
Y algo nuevo comienza
cada día,
a nuestro lado.
Que se note en el rostro,
que se transparente en la vida,
que se haga gesto, palabra y cercanía,
especialmente donde más duele.
Él va delante,
nos espera,
nos reúne como pueblo
y nos pone en camino.
¡Ha resucitado!
Y transforma la debilidad en fuerza,
la tristeza en alegría,
el cansancio en impulso nuevo.
Nos invita a caminar,
a salir al encuentro,
a no pasar de largo,
a hacernos prójimos.
Hoy vuelve a decirnos:
Alegraos.
No tengáis miedo.
Id.
Id hacia vuestra Galilea,
hacia los que están cerca,
y también hacia los que están lejos,
hacia los olvidados,
los heridos,
los que buscan un lugar.
Y anunciadlo con la vida entera,
con una alegría humilde y valiente,
con una esperanza que no se rinde:
¡CRISTO HA RESUCITADO!
Fali Moreno

Gracias Fali por recordarnos que en lo cotidiano también: Cristo ha resucitado.
ResponderEliminarUn abrazo fraterno.
Amen¡
ResponderEliminarMuchisimas Gracias. FELICES FIESTAS DE PASCUA.🙏🙏♥️♥️
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