No me juzgues
por mis pies cansados,
que llevo mucho caminado…
y aún así,
no he dejado de buscar.
No te fijes
en mi espalda fatigada,
es solo el peso
de lo que he amado,
de lo que no quise abandonar.
No me mires
a los ojos
si su brillo
no es el mismo,
he visto dolor…
pero también
a Dios pasar.
No mires a mi lado,
pues muchos se han marchado,
aquellos
que un día juraron quedarse;
ya no están conmigo,
aunque aprendí
a dejarlos ir en paz.
No preguntes
por mis silencios,
a veces callo
para poder escuchar.
No señales
mis manos vacías,
están así
porque aprendí a dar…
y a confiar
en que siempre se llenarán.
No me pidas
ser el de ante
Dios no me quiere igual,
me sueña nuevo,
cada día,
sin mirar atrás.
Y si aún dudas
de lo que soy,
camina conmigo…
no para juzgar,
sino para descubrir
que en lo pequeño
también se aprende a amar.
Fali Moreno

Comentarios
Publicar un comentario