En este Martes Santo,
la palabra cae sencilla,
como quien no quiere herir,
pero tampoco esconder la verdad:
“Lo que tienes que hacer, hazlo pronto.”
Y me pregunto:
¿cuántas veces también yo
he apurado la noche en mi corazón?
¿En qué momentos
he elegido caminos que se alejan,
aunque sabía, muy dentro,
que no llevaban a la vida?
Hay silencios que pesan,
decisiones pequeñas
que van inclinando el alma
sin hacer ruido.
Tú no detienes, Señor.
No fuerzas.
No gritas.
Solo dices la verdad
y dejas espacio.
¿Soy capaz de quedarme contigo
cuando todo invita a irse?
¿O también yo busco atajos,
excusas, sombras cómodas?
Este martes
no pide grandes palabras,
solo honestidad.
Mirar dentro
sin miedo,
sin disfraz.
Porque incluso ahí,
donde no quiero mirar,
sigues esperando
con una paciencia
que no se cansa.
Fali Moreno

Comentarios
Publicar un comentario