Duerme, San José,
ya estás cansado,
el polvo del camino
te pesa en los pies.
Fue largo el sendero
hasta llegar a Belén.
Duerme, San José,
mil puertas llamaste
sin hallar un hogar;
nadie comprendía
quién iba a nacer
esa noche santa en Belén.
Duerme, San José,
padre silencioso,
ternura fiel, custodio
del Niño, Emanuel.
Deja que yo arrope el pesebre,
déjame velar por Él.
Duerme, San José,
y que el ángel, en sueños,
te vuelva a hablar,
te muestre el camino,
te enseñe a cuidar.
Dios te ha elegido para amar,
para ser padre y nunca soltar.
Duerme, San José.
María vela en la noche,
corazón en oración,
entre sus manos descansa
el Misterio de Dios.
Todo lo guarda en su alma,
todo lo ofrece en amor.
Duerme San José.
Fali Moreno
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