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La ventana


El impetuoso viento abrió con fuerza la ventana,

y el estruendo resonó en toda la casa.

La habitación, de apariencia abandonada,

con hojarasca de abedules,

llenó de bronces y marrones,

inundando de vida aquella triste casa.

Pasaron los días,

y nadie cerró aquella ventana.

Quizás convenía que la alegría

encontrara un hueco en ese lugar.

Pero llegaron las nevadas,

y el frío se acomodó

en la chimenea sin brasas.

¿Qué habitaba aquella casa que,

lejos de ser hogar,

solo era un espacio vacío?

Entre paredes empapeladas,

solo queda el eco del olor

a pan recién hecho y queso fresco,

mezclado con albahaca y romero.

Parecía vida, pero no lo era,

era solo lo que la mente imaginaba.

De repente, el sol iluminó la habitación,

y el aire se llenó de jazmines,

mientras una hiedra curiosa

se colaba por la ventana aún abierta.

¡Qué luz tan hermosa!

diría quien, algún día,

durmiera en esa cama hoy vacía.

Y pasaron los días,

y el canto de los pájaros

se volvió melodía

en esa estancia encantada.

El sol empezó a dar calor,

dejando pasar su luz

entre los cuadros de la ventana,

que, aún abierta en horas nona,

calentaba sus cristales.

¿Quién podría imaginar

que esa luz que cruzaba las rendijas

fue, alguna vez, calor

en lo que hoy ya no es hogar?

Y, con el tiempo, volvió el viento,

cerró la ventana de golpe,

para que el silencio

llenara todos los momentos.

Rafael Moreno




Comentarios

  1. Qué maravilla¡ Qué manera de evocar la naturaleza, a los recuerdos del cambio de tiempo, a las pequeñas y sencillas cosas de la vida. Gracias por tamaña interpretación de lo simple y lo bello.

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  2. Gracias Fali, es una descripción hermosa, parece como un cuadro en palabras.

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  3. Precioso, hace que puedas adentrarte en esa casa a través de su ventana.

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  4. Precioso texto y mágico que hace que te traslades al lugar! Me encanta.

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