El tiempo avanza,
y a su paso deja huellas,
algunas se borran,
quizás alguien quiso
que por ahí no se caminara.
Otras quedaron grabadas,
como fuego en fragua,
dejando cicatriz.
Algunas hicieron surco,
y allí germinó la semilla,
débil hoy,
pero mañana,
flor que al cielo mira.
Las noches se volvieron frías,
y un candil alumbró la senda.
Cuando el alba despuntó,
el sol calentó la piel,
y la vela se apagó,
dejando atrás la sombra.
Mirar el horizonte,
sin volver la vista,
sin perder el norte.
Rafael Moreno

Muchas gracias Fali.
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