Señor, ¿a quién iremos?
pues sólo Tú tienes palabras de vida eterna.
No pregunta “¿dónde iremos?”,
pues no es el camino lo que importa,
sino el Maestro a quien seguimos,
sin importar la vereda, solo junto a Él se llega.
La fidelidad no es a un sendero,
a un camino o a una vereda.
La fidelidad es a Aquel que es el origen y destino.
Todo lo que el mundo ofrece
es alimento pasajero,
palabras que se lleva el viento,
que no sacian el hambre de lo eterno,
pero en Ti, Señor,
encontramos el pan,
el alimento que nutre por dentro,
y cada día sales a nuestro encuentro.
Creer en Ti es hacer de Ti el centro,
el “pan vivo” que sustenta nuestro ser,
la fuerza que nos libera y nos guía,
en cada tramo de la vida
nos invitas a ser, estar y parecer
discípulos tuyos, imitándote siempre,
caminando, aunque sin saber, sabiendo
que a nuestro lado te podemos ver.
¿Quién es el Maestro para mí?, me pregunto,
¿es sólo un nombre, una idea,
o es el amigo que me ama y me acompaña,
y quien por mí entrega su vida entera?
Y en silencio, dejo que mi corazón responda,
y en su latir, descubro la verdad:
Jesús es CAMINO, VIDA Y VERDAD,
mi eterno compañero en esta senda sin final.

Gracias por todo lo que compartes.
ResponderEliminarA veces necesitamos tener un guía que nos muestre el camino, otras creer que seguir a un guía es encontrar el camino. Para mi lo importante es sentir que en lo que hacemos está el camino, haciendo, creyendo, pero sobre todo, caminando, tropezándonos y volviéndonos a levantar. Disfrutemos del caminar, con sus vicisitudes y dejándonos sorprender. Gracias compañero para motivarnos a la reflexión.
ResponderEliminarGracias Rafael...
ResponderEliminarSeguir las enseñanzas de Jesús , recogidas en el Evangelio , me llevan a aprender de él y me ayudan a vivir esta VIDA ÚNICA
Sin palabras.
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