A Ti, Madre.
En tu subir al cielo,
nos invitas a tocar la tierra,
para encontrarnos en lo cotidiano
con el rostro del hermano.
Para que en tu “Haced lo que Él os diga”,
nos pongamos al servicio del Evangelio,
de forma callada y sencilla,
anunciando como tú lo hacías.
Marchando a servir con alegría
a nuestros Ain Karem de cada día,
y con gozo cantar las grandezas
que Dios hace en nuestras vidas.
Guardando todo en el corazón,
con memoria agradecida,
tras las huellas del Señor
que nos ama sin medida.
Permaneciendo en pie,
como tú, Madre, ante el dolor,
con la mirada puesta en la esperanza,
de que nuestro esperar es Él,
tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.
En tu subir al cielo,
nos invitas a tocar la tierra,
para encontrarnos en lo cotidiano
con el rostro del hermano.
Fali Moreno

Ésta es una hermosa reflexión, me invita a pensar con el corazón.
ResponderEliminarTe lo agradezco, Fali.
Un abrazo.