Los que hoy gritan "¡Hosanna!",
mañana no recordarán nada.
La euforia se desvanece y en sufrimiento se convierte,
al ver al Hijo de Dios en la cruz, la muerte.
"Bendito el que viene", resonaba con fervor,
pero pronto olvidarán, pidiendo cruel crucifixión.
¿Qué mirada, mi Señor, guió tu camino
triunfante, sabiendo cuál era tu destino?
Sigues entrando hoy, en formas diferentes,
en el asno, en el cayuco, en el hambre de tanta gente.
En las injusticias y en el dolor, continúas entrando
para decirnos de nuevo, lo hago por AMOR.
Te aclamamos, y a veces no vemos
tu rostro entre la multitud.
En los que "sin nombre", cargan cada día con su cruz,
en los que sufren en silencio,
en cada corazón herido que busca un Cirineo.
Entra, Señor, en nuestros corazones sin medida,
haz de nosotros casa con cartel de bienvenida,
y puerta abierta a la vida.
Que en cada rostro veamos tu reflejo glorioso,
en cada mano tendida y en cada gesto que cuide la vida.
¡Bendito el que viene en nombre del Señor,
y bienaventurado quien acoge reconociendo en el
otro el rostro de Dios!

Si fuéramos conscientes de que lo único que nos falta eres Tú.
ResponderEliminarGracias Fali.
Me quedo con eso que dices "haz de nosotros casa con cartel de bienvenida". Cómo siempre usando la palabra para la reflexión y la sensibilización. Gracias amigo
ResponderEliminarMe encanta!!!
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