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Fue tu mirada

Fue tu mirada,
la que, mirándome a la cara, me dijo:
“No sabes bien lo que esperaba que llegaras”.
Que conocieras a quien he conocido,
lo ames con todos los sentidos. 
Y que conociéndolo y amándolo, 
puedas seguir anunciando
la noticia siempre nueva,
esperanza de quien espera. 
Evangelio que transforma
y que libera. 
Y no sé lo que pasó, 
pero sé que sucedió,
y esa mirada, Madre, me cautivó, 
porque en tu rostro se 
reflejaba al que 
verdaderamente me esperaba, 
Jesucristo, nuestro centro. 
Y entendí que eras tú, 
quien como discípula
del Buen Maestro,
y en el rostro de tantas hermanas, 
vidas por el Reino entregadas,
yo hoy conociera a quien con mano
sabia y amorosa, 
guía nuestros pasos, 
para hacer de esta tierra
un lugar de gloria. 
Y aquí está la Asunción,
que en fortaleza o en fragilidad, 
se siente llamada a educar,
con sencillez de corazón 
en afabilidad y en benevolencia,
 en igualdad de carácter, 
en paciencia, 
en generosidad y entrega.
Sembrando,  
dando convicciones 
 y profundizando en las raíces que, 
tarde o temprano, darán su fruto.
Hoy, nos invitas a continuar Evangelizando,
a lanzarnos a nuevos horizontes, 
a descansar en praderas,
o a escalar altos montes, 
pero siempre poniendo 
la ilusión
en saber que nuestra obra, 
es obra de Dios. 
Y así, Santa María Eugenia de Jesús,
nos ponemos en camino cada día
para que, en lo cotidiano de la vida,
podamos hacer Reino, 
tal y como tú querías, 
y si cierro los ojos, 
aún sigo escuchando:

"Para ser verdaderamente de la Asunción, 
es preciso que nuestra fe sea firme,
 ardiente, que anime todos nuestros pensamientos, 
todas nuestras acciones, toda nuestra vida”
(Instr. 03.03.1878).

¡GRACIAS SANTA MARÍA EUGENÍA DE JESÚS!



Fali Moreno




Comentarios

  1. Nunca perdáis la esperanza,como Santa María Eugenia de Jesús y muchos santos que ella seguía sus pasos como los de San Francisco de Asís aunque de otra manera, seguían el rastro de Jesucristo amorosa sin esperar nada a cambio en la vida terrenal y ofrecer en el cielo toda su vida laboriosa en forma de ofrenda y regalo por la gratitud de la inmolación de Jesús en la cruz por la salvación de la humanidad hasta el final de los tiempos.

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  2. Gracias por hacerme participe de tu reflexión llena de agradecimiento y de esperanza

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