Los que hoy aclaman ¡HOSANNA!, mañana no recordarán nada.
Y la euforia del
momento terminará en triste tormento de ver al
Hijo de Dios en una cruz muerto.
¡Bendito el que
viene!, decían al buen Jesús, y sin embargo los que hoy aclaman tu entrada,
mañana no recordarán nada y pedirán muerte de cruz.
¿Cuál Señor fue
tu mirada, que a pesar de una muerte ya anunciada, entraste triunfante para
salvar a quien hasta el extremo amas?
Y sin embargo
hoy continúas pasando, ya que cada día te vemos entrando a lomo de un asno, en una
patera navegando, en las largas colas de hambre y pasando por uno de tantos
entre las injusticias de una humanidad que hemos ido creando.
Y sí, Señor, te
seguimos aclamando pero ante un Dios de barro que se esconde entre las flores y
las palmas de cualquier Domingo de Ramos. Y pocos te ven entre las multitud,
entre aquellos que llevan tu nombre, tu rostro, tus heridas, en aquellos los “sin
nombres” por los que Tú diste la vida.
Entra Señor en
nuestras vidas y haz de nosotros casa con cartel de “BIENVENIDA”, que te reconozcamos
en el otro, que pongamos nuestros mantos al paso de tantos que son tu rostro
glorioso, a quien también llamamos hermanos.
Haz que no nos
olvidemos de esta entrada triunfal, que no seamos mañana los que huyendo, negando o mintiendo, continuemos viendo como
DIOS sigue muriendo.
Fali Moreno
Y trajeron el pollino a Jesús, y
echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus
mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por
el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces,
diciendo: ¡Hosanna!, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el
reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!
Mateos 11

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