Él les dijo: «Venid y lo veréis.»
Entonces fueron, vieron dónde vivía
(Juan 1,35-42)
Y
fueron y lo vieron…
Lo
vieron entre los pobres pasando por uno de tantos, y entre los sin nombres lo
vieron caminando.
Lo
vieron entre los que nadie lo veía, pero a su paso se dieron cuenta que en sus
huellas germinaba la vida.
Lo
vieron en los enfermos, en donde su Palabra es consuelo que da la vida, lo
vieron incluso sanando aunque fuera escándalo para algunos cuantos.
Lo
vieron entre aquellos que se enriquecen de lo ajeno, lo vieron compartir y después
ellos compartieron.
Lo
vieron sentado en un pozo, o escribiendo en el suelo, que grandes fueron
aquellas que en Él encontraron consuelo.
Lo vieron entre los pequeños y en mil gestos de cariño, escuchándole decir que nadie entra en el cielo si no es como un niño.
Entonces fueron, vieron dónde vivía
¿Dónde vives?
Él les dijo: «Venid y lo veréis.
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).
Fali Moreno
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