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No es un año para olvidar, sino un año para recordar.

No podemos culminar 2020 diciendo que es un año para olvidar, quizás cuando deseamos borrar de nuestra memoria este año, lo hacemos sin duda alguna porque ha dejado en nosotros una huella profunda llena de dolor, incertidumbres y miedos.

Sin embargo, el 2020 nunca se debe eliminar de nuestra memoria, mirar al pasado nos recordará que somos parte de un episodio de la historia, en el que cada uno a su medida ha sido protagonista, espectador, guionista, músicos, animador…

            Un año para recordar la importancia de la solidaridad, y no solo a la hora de darse, sino también de quedarse. Que cuido si me cuido, y que por encima de la mascarilla también es posible hacer un gesto de cariño.

Un año para recordar que somos vulnerables, frágiles y que la salud no entiende de fronteras, pobrezas o riquezas, de colores ni de grandes Potencias. Que para esto, todos hemos sido uno aunque lamentablemente, algunos solo pensaron en lo suyo.

Un año para recordar a todos los que se fueron, rindiéndole nuestro mejor homenaje, que sin duda alguna es la memoria agradecida a los que entregaron su vida.

Recordar los momentos compartidos, aquellos que de forma improvisada en ocasiones  llenaron la vida de sentido.

Un año para recordar los silencios y las soledades, y lo importante que fueron para algunos aquellos simples mensajes.

Un año para recordar que TODOS construimos la sociedad y que con determinados comportamientos se hace imposible avanzar.  Y justo eso, que en ocasiones me gustaría olvidar es imprescindible recordar, ya que solo podemos mejorar aprendiendo de lo que hicimos y hacemos mal.

Un año para recordar agradeciendo a quienes con profesionalidad, disponibilidad, esfuerzo y empeño hicieron en ocasiones un paraíso en el infierno.

 Gracias porque que pusiste lo mejor que hay en ti, para poder frenar algo que no sabíamos por dónde podía venir. Por no salir cuando no era necesario,  por extender tu mano y sin tocarnos sentirnos acompañados.

Gracias por ponerte la mascarilla entre otras medidas preventivas, por esta lejana cercanía, por tu responsabilidad, por tu querer construir desde la dificultad una nueva oportunidad.

Gracias por asomarte para animar y aminarte, gracias por compartir esas sinfonías que a más de uno llenó de alegría.

Gracias por llenar de optimismo poniendo lo mejor de ti mismo.

Por estas razones y por muchas más, no es uno año para olvidar sino que debemos siempre recordar, ya que solo mirando el pasado podremos construir desde el presente lo que queremos del futuro, que empieza el uno del uno del dos mil veintiuno.

¡Feliz año!

Fali Moreno 


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