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Me pongo en tus manos

 Me pongo en tus manos, para que restaures mi ser de barro, ya que con tu aliento de vida me haces el mejor de los cacharros.

Me pongo en tus manos, para que unas mis pedazos, y hagas la obra que Tú para mí has pensado.

Me pongo en tus manos, me dejo hacer y aunque a veces me resista no dejes que mi greda quiebre, y continúa haciendo la obra que de mí quieres.

Me pongo en tus manos, y confieso que en ocasiones dudo, pero cuando descubro tu presencia me vuelvo a sentir seguro.

Me pongo en tus manos, y a veces tengo miedo, y no solo se trata de la opción entre el infierno o el cielo, sino de nunca defraudar a quien es mi alfarero.

Me pongo en tus manos, sin saber bien lo que hago, pero en ti confío, para ser vasija, lámpara o cacharro.

Me pongo en tus manos, y si algún día entre mis idas y venidas me dejo caer, ALFARERO RESTÁURAME OTRA VEZ. 

Me pongo en tus manos…

Fali Moreno



*Imagen de Jutta Einhaus en Pixabay

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