Manuel García Morente
“Allí estaba Él. Yo no lo veía, yo no lo oía, yo no lo tocaba. Pero Él estaba allí”
El hecho extraordinario
Con
estas palabras el filósofo Manuel García Morente, describe lo que él mismo
llamará “El hecho extraordinario”.
Un hecho, en el que Dios se manifiesta en la fragilidad humana, transformando
por entero a la persona y que pone al filósofo ante una Presencia que no ve,
que no escucha, que no conoce, pero que siempre estuvo en él: “parecíame
andar siempre a mi lado Jesucristo”.
Las
calles de París se convirtieron para García Morente en un camino de Emaús, en
las que el filósofo experimenta el miedo y la desesperación de dejar atrás
familia, tierra, trabajo y proyectos. En su carta al sacerdote José María
García Lahiguera, Morente escribe: “llegué a París sin dinero y con el alma transida
de angustia y dolor, y además corroída por preocupación de índole moral”.
Pero
del mismo modo que con los discípulos camino de Emaús, el Señor se hace el
encontradizo, y no lo hace en medio de la calle entre el ir y venir de la
gente, tampoco en el silencio de un templo o en la majestuosidad de las
vidrieras de la Catedral de Notre Dame, sino que acontece en una humilde
habitación de la ciudad parisina y con
la belleza de la obra “L'enfance du christ” del compositor
francés, Louis Hector Berlioz.
Esta
composición será el instrumento que el Señor utilice como detonante en la
conversión de Manuel García Morente. Sin duda alguna, Dios se sirvió de unas
notas musicales para manifestar todo su amor al filósofo, entregando este su
vida por entero a Él: “hubiera deseado que todo aquello de allí
durara eternamente porque su presencia me inundaba de tal tan íntimo gozo que
nada es comparable al deleite sobrehumano que yo sentía”. Y de este
modo discreto, sencillo y humilde, Jesucristo se manifestó en la vida de García
Morente, que, como los discípulos tras el encuentro con el Dios de la Vida, se
le abren los ojos y lo reconoce: “Se les abrieron los ojos y lo reconocieron,
pero él desapareció de su vista” (Lc 24, 31).
A
partir de este momento en el corazón de Morente resonará con fuerza las
palabras de San Agustín: “Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro
corazón está inquieto hasta que descanse en ti”.
Sin
duda alguna, acercarse a la vida de García Morente nos permite descubrir la grandeza
y la belleza que se manifiesta a través de lo pequeño, en lo concreto, en lo
cotidiano de la vida y que solo a partir de esta experiencia de encuentro con
Dios, es posible dirigir la mirada a quién es autor de todo en cuanto existe.
Una
experiencia que se revela ante nuestros ojos, y que en ocasiones no somos
capaces de ver, pero que acontece ante nuestra mirada a cada instante. Para
Morente fue la obra de Berlioz, quizás para otros sea el silencio, el ruido,
la oración, el descanso… solo Dios sabe, pero siempre siendo como Morente,
arcilla que desde su fragilidad se deja modelar en manos de Dios.
Catedrático
de Ética de la Universidad de Madrid, autor de obras filosóficas, traductor de
las principales obras de Kant, subsecretario de Educación Pública, decano de la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid. Nada le
impidió alejarse de la verdad revelada, y con humildad como la semilla que cae
en tierra, buscó respuesta a la llamada que el Señor le hacía para conocer la
verdad que nos hace libres.
La
verdad de la Revelación cristiana, que se manifiesta en Jesús de Nazaret, permite
a todos acoger el “misterio” de la propia vida. Como verdad suprema, a la vez
que respeta la autonomía de la criatura y su libertad, la obliga a abrirse a la
trascendencia. Aquí la relación entre libertad y verdad llega al máximo y se
comprende en su totalidad la palabra del Señor: “Conoceréis la verdad y la
verdad os hará libres” (Jn 8, 32). FIDES
ET RATIO
La
vida de García Morente nos deja un legado de incalculable valor, y que hemos
podido descubrir por sus escritos, por los estudios filosóficos y teológicos de
otros autores, pero sobre todo por la Madre Loreto, ra (tía), la Madre Almudena
García Morente, ra (hija) y Madre Carmen Bonelli, ra (nieta) del filósofo.
Junto
a Carmen Bonelli García Morente hemos compartido a la largo de los años la vida
no solo del filósofo y del teólogo, sino que también del abuelo “hombre justo,
sensato y bueno”.
Carmen
Bonelli, era una apasionada de la filosofía, de la Verdad, del Reino, mujer intelectual,
pero al mismo tiempo mujer sencilla, cercana, austera, espíritu libre y como
ella decía: hija de la obediencia.
Sin lugar a dudas, nuestra hermana Carmen era
fiel reflejo de lo vivido con “el abuelo”, de una pasión que apasionaba a
quienes la rodeábamos, de un celo por el Reino, que no solo llevaba grabado en
su anillo “Adveniat regnum tuum”,
sino que la hizo posible anticipando el Reino de Dios entre nosotros.
“El Señor ha estado grande con
nosotros, y estamos alegres” (salmo 125). Estamos alegres,
porque de este ser Asunción hemos podido hacer camino juntos con personas que
han dejado un surco en nuestra historia.
Morente
en una carta a su tía Loreto en relación a Santa María Eugenia escribe: “Estoy
verdaderamente conmovido, maravillado y lleno de entusiasmo. ¡Qué mujer!, ¡Qué
alma santa! Un alma indudablemente señalada por Dios desde sus más jóvenes años”.
Ese
mismo entusiasmo, que conmovió y movió a Santa María Eugenia, Manuel García Morente,
a Carmen Bonelli y a tantos y tantas que tras el encuentro con el Señor
salieron con gozo a anunciar la Buena Notica, se conviertan en modelos a
seguir, antorchas vivas de un mensaje siempre vivo ya que viene de Aquél que es
VIDA.
In memoriam de Carmen Bonelli García Morente
Fali Moreno.
Laico Asunción
Recuperado de: https://www.religiosasdelasuncion.org/ Documento: MISIÓN-NOTICIAS DE FAMILIA: Carmen Bonelli testimonio de una vida de entrega y servicio URL: https://www.religiosasdelasuncion.org/noticias/269-carmen-bonelli-testimonios-de-una-vida-de-entrega-y-servicio. Fecha de consulta{23/10/2020}

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ResponderEliminarExtraordinario trabajo! Un homenaje, no solo a Carmen - que tanto extrañamos -, sino a Morente, que tuvo una vida tan reveladora y apasionante. Gracias por compartir tal dulzura y admiración, en estas palabras que nos acerca a su obra, su humildad, su pasión admirable.
ResponderEliminarCarmen supo transmitir esa presencia de Dios con su vida abierta y entregada al Dios y a los hermanos. Una nieta fiel continuadora de la experiencia mística de su abuelo. Gracias Fali
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