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Gracias porque he conocido un Centro de una manera diferente a la que conocía

Testimonio de Elizabeth Martín Peña

Voluntaria y madre de una alumna del Centro. 

51 días duró el confinamiento para mí, y hoy les quiero contar que  significó el Centro La Asunción en todo ese tiempo.

En los primeros días, incluso semana, no era consciente de la situación que estaba viviendo, ni lo que quedaba por venir. Con mi marido recién operado y yo en ERTE, incluso, bajo mi ignorancia del COVID-19, me repetía una y mil veces: ¡qué bueno¡, ahora tengo tiempo de cuidar de mi familia y hacer todas esas cosas en casa que antes con el trabajo, el colegio, actividades extra escolares nunca tenía tiempo.

En una de las pocas veces que salí del cautiverio por alimentos, empecé a tomar conciencia de lo que se estaba viviendo. Las calles vacías, carreteras sin coches circulando… Y los militares patrullando la ciudad. Ahí me dije, esto no puede ser, esto es un mal sueño, mañana despertaré y todo esto habrá sido una pesadilla. Y lo mismo pensaba cada mañana al despertar, esto es un mal sueño, no existe ese virus, la gente no está muriendo… pero la realidad me daba una bofetada.

Poco a poco empecé a desinflarme, todas esas ganas que tenía de hacer cosas, se iban desmoronando, el sentimiento de culpabilidad rondaba mi corazón; La gente muriendo y yo pensando en la “suerte” que había tenido que ahora tenía tiempo para cuidar a mi marido recién operado y estar más tiempo con mi hija, ¡que egoísta!

Mis sentimientos y mis ánimos estaban cómo en una montaña Rusa y llegaron los primeros mensajes del Centro La Asunción, ¿Cómo estáis familia? Esas tres palabras llenaron mi corazón, había alguien a quién le podía contar mis sentimientos y pensamientos sin que me juzgaran, había alguien con el que podía llorar y reír también, había alguien con la que crear proyectos en pleno confinamiento y así mantenerme ocupada y que todo aquello fuera más llevadero.

Quiero agradecer al Centro La Asunción por haber estado ahí, estando tan lejos y a la vez tan cerca, gracias por siempre estar disponible en los momentos bajos y animar nuestros días con los retos, los vídeos y la música cada tarde a las 7:00, eso era una cita para mí y para todo el barrio, eran mis 10 minutos de escape de la realidad. Gracias por hacerme reconectar conmigo misma, gracias por ayudarme a perdonarme, gracias por ayudarme con las tareas de mi hija cuándo no sabía por dónde empezar, gracias por ayudarme a conocer a mi vecino de al lado, a ese que sólo decía hola y adiós y en esos días mientras esperábamos a que el reloj diera las 7:00 conversábamos.

Gracias porque he conocido un Centro de una manera diferente a la que conocía. Gracias al Centro La Asunción y a su director, que siempre estaba ahí cuando lo necesité y a través de un teléfono secaba mis lágrimas o reía conmigo.

            

Gracias Centro La Asunción

Testimonio de Elizabeth Martín Peña

Voluntaria y madre de una alumna del Centro. 

 

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