Hacer significativo lo vivido.
"El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información”
Albert Einstein
Una educación que deja huella
Hablar de educación es casi siempre entendido como prácticas, métodos, evaluación, etc. Sin embargo, el siguiente ensayo pretende adentrarnos en la importancia del aprendizaje a través de la experiencia, se trata de llegar a la persona y descubrir dimensiones diferentes. La experiencia lleva al conjunto de contenidos que proceden de los sentidos, ya se refieran dichos contenidos a un acto cognoscitivo o a un acto vivencial, de modo que el ámbito de la experiencia viene a identificarse con el ámbito de la sensibilidad, de la percepción sensible. Por experiencia, podemos entender el saber acumulado por una persona mediante el aprendizaje, que puede ser interiorizado por la repetición o por una vivencia reflexiva.
En palabras de Hannah Arendt1, “debemos de preocuparnos por trazar experiencias, en vez de doctrinas”, no es posible pensar sin una experiencia personal, pensamos en algo que nos ocurre como consecuencia del mundo que nos rodea. La experiencia surge como un acontecimiento que trasciende y nos lanza a nuevos conocimientos.
El acontecimiento educativo, es aquello que irrumpe en la vida, generando un antes y un después, el acontecimiento es desestabilizador de ideas, tiene efecto de generar preguntas, de buscar, de indagar, de transformar y de orientar. El acontecimiento nos conmueve y nos mueve a buscar respuesta que den sentido a nuestro
1 Hannah Arendt, nacida Johanna Arendt (Linden-Limmer, 14 de octubre de 1906-Nueva York, 4 de diciembre de 1975), fue una filósofa política alemana, posteriormente nacionalizada estadounidense, de origen judío, y una de las más influyentes del siglo XX.
conocimiento y a nuestra propia vida. El acontecimiento forma parte de lo inesperado, no obedece al plan establecido, “tiene lugar como un acontecer del que nadie es dueño, que no está determinada por el peso propio de una u otra observación sino que en ella todo viene a ordenarse de una manera realmente impenetrable.” (GADAMER, 1977).
conocimiento y a nuestra propia vida. El acontecimiento forma parte de lo inesperado, no obedece al plan establecido, “tiene lugar como un acontecer del que nadie es dueño, que no está determinada por el peso propio de una u otra observación sino que en ella todo viene a ordenarse de una manera realmente impenetrable.” (GADAMER, 1977).
La experiencia se entreteje en la propia vida, nos ayuda a centrar y a contemplar el mundo y en cada acontecer, nos aporta una mirada crítica, según María Zambrano2 “la experiencia sedimenta el curso de vida”.
John Dewey3 resalta la importancia de los procesos de enseñanza- aprendizaje, para Dewey la experiencia consiste fundamentalmente en situaciones empíricas, en la que solo puede comprenderse desde la observación, que incluye elementos activos y pasivos. Por el lado activo, la experiencia consiste en ensayar un sentido positivo que se manifiesta en el experimento, el lado pasivo es sufrir y padecer. Para Dewey, aprender por la experiencia es poder hacer una conexión entre lo que gozamos y lo que sufrimos4 y con ello alcanzamos la experiencia.
Educación como experiencia consiste en adoptar un punto de vista desde el que mirar a la educación; radica en poner en el centro de la vida todo lo que se vive. Se trata de hacer significativo la propia existencia, dejándose sorprender, transformarse y dejarse trasformar desde el encuentro real con el entorno y la persona. Una educación que no se aleja de la realidad, sino que por el contrario, se deja cautivar por todo lo que envuelve, contemplando el mundo, acompañando y dejando huella en cada paso. El aprendizaje es el proceso mediante el cual adquirimos nuevas habilidades, conocimientos, conductas, instalamos y reforzamos los valores como resultado del
2 María Zambrano Alarcón (Vélez-Málaga, Málaga, 22 de abril de 1904-Madrid, 6 de febrero de 1991), fue una pensadora, filósofa y ensayista española. Hija del también filósofo y pedagogo Blas Zambrano, fue discípula de Xavier Zubiri y amiga de José Ortega y Gasset. Su extensa obra, entre el compromiso cívico y el pensamiento poético, no fue reconocida en España hasta el último cuarto del siglo XX, tras un largo exilio. Ya anciana, recibió los dos máximos galardones literarios concedidos en España: el Premio Príncipe de Asturias en 1981, y el Premio Cervantes en 1988.
3 Uno de los grandes autores de la pedagogía de la experiencia es John Dewey, este parte del rechazo a
la filosofía y la práctica educativa de las primeras décadas del siglo XX. Las considera inapropiadas y enciclopedistas. La escuela es una institución social en la que puede desarrollarse la vida comunitaria en donde el niños o le joven experimenta las fuerzas formativas.
4 “la naturaleza de la experiencia solo puede comprenderse observando que incluye un elemento activo y
otro pasivo peculiarmente combinados. Por el lado activo la experiencia es ensayar un sentido que se manifiesta en el término conexo “experimento”. En el lado pasivo es sufrir o padecer. Cuando experimentemos algo actuamos sobre ello, hacemos algo con ello; después sufrimos o padecemos las consecuencias. Hacemos algo a la cosa y después ella nos hace algo a su vez: tal es la combinación personal” (DEWEY).
análisis, de la observación y de la experiencia. El aprendizaje es un proceso mediante el cual el conocimiento se crea en base a la transformación de una experiencia.
En la actualidad es muy importante proporcionar experiencias educativas, experiencias que hagan borrar de nuestra mente el dolor de la anterior, la última injusticia tiene en nuestro ser el mismo efecto y no solo pasa con las cosas negativas, también en las positivas podemos atisbar como lo último es lo que nos vale, el último abrazo, la última palabra... es como si nada dejara huella. Por este motivo es necesario potenciar experiencias desde la enseñanza, para poder releer la vida como un conjunto de experiencias que forja nuestra vida. “Viví dos experiencias que marcarían toda mi vida… la exposición de los impresionistas franceses y una representación de una ópera de Wagner (KANDINSKY, V).
Vivenciar en primera persona, cada uno de los elementos que nos rodea. En los últimos tiempos parece que el reloj de la vida se adelantara continuamente y no nos dejamos cautivar con lo que acontece, cada momento parece ser el último, y pronto olvidamos el anterior.
La experiencia supone transformación, en otras palabras, conlleva un cambio “un antes y un después”. Esta transformación acontece cuando en interacción con el otro salimos de algo que no somos, es ahí donde se da la transformación, cuando el conocimiento nos lleva a ser otro. La experiencia se vive en primera persona, en mí. En palabras de Jorge Larrosa (2004):
“La experiencia es lo que me pasa. No lo que hago, sino lo que me pasa. La experiencia no se hace, sino que se padece. La experiencia, por tanto, no es intencional, no depende de mis intenciones, de mi voluntad, no depende de que yo quiera hacer (o padecer) una experiencia. La experiencia no está del lado de la acción, o de la práctica, o de la técnica, sino del lado de la pasión. Por eso la experiencia es atención, escucha, apertura, disponibilidad, sensibilidad, vulnerabilidad exposición, eso no quiere decir, desde luego, que la acción, o la práctica, no puedan ser lugares de experiencia. A veces, en la acción, o en la práctica, algo me pasa. Pero ese algo que me pasa no tiene que ver con la lógica de la acción, o de la práctica, sino, justamente, con la suspensión de esa lógica, con su interrupción”.
La educación tiene que ver con la vida. La vida está hecha de renacimientos, de encuentros. La vida es siempre experiencia, una experiencia que exige que pase algo nuevo, para no caer en la rutina y el estancamiento. Experiencia es dar un paso de aquello que aún no soy, para entrar en lo que soy, en la transformación. Este paso surge de un acontecimiento que permite el asombro, la sorpresa, a lo imprevisto. No se trata algo que tenga que ver directamente con el yo, sino que se abre al otro, no es una proyección de mí mismo, ni de lo que sé, experiencia es descubrir desde lo externo, el entorno, el otro. La experiencia es siempre subjetiva, permite la apertura a la transformación de las ideas, las palabras y los sentimientos.
En la actualidad, muchas escuelas viven el día a día, intentando cumplir objetivos, adaptando todo al calendario escolar a las necesidades que van surgiendo, examinando, evaluado... Se nos presenta una escuela en la que hay un lugar para cada cosa y cada cosa para un lugar, nueve meses que se pasan intentando encajar todo, que todo cuadre. Educar por experiencia pone al alumno en el centro del aprendizaje, permitiendo la vivencia de las cosas, dejando que se conmueva con lo que acontece cada día, aprobando a cada cual su forma peculiar de ser.
El aprendizaje experiencial significa poder construir, adquirir y descubrir nuevos conocimientos, habilidades y valores a través de vivencias reflexionadas de manera sistemática en la cual la persona se involucra y vive el aprendizaje poniendo todos sus sentidos en funcionamiento y que pueda generar espacios de reflexión sobre su hacer. El aprendizaje experiencial exige crear espacios que posibiliten la vivencia para que se conviertan en experiencias. Este aprendizaje apunta, no a enseñar “conceptos”, habilidades y valores, sino potenciar encrucijadas individuales para poder interiorizar las vivencias. El aprendizaje es más efectivo cuando utiliza la participación activa de la persona “El aprendizaje vivencial es un proceso a través del cual los individuos construyen su propio conocimiento, adquieren habilidades y realzan sus valores, directamente desde la experiencia”. (ASSOCIATION OF EXPERIENTIAL EDUCATION, 1995).
Parece evidente que enseñanza-aprendizaje es algo bueno y que se supone en el proceso educativo, sin embargo las pedagogías del aprendizaje tienen un largo recorrido por hacer, “se hace camino al andar”5. Para este caminar, docentes, pedagogos y demás profesionales de la educación, deben ponerse las botas de la ilusión, tomar el bastón de la constancia y mirar el horizonte con optimismo. “Al andar se hace el
5 Extracto de Proverbios y cantares (XXIX) ANTONIO MACHADO.
camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”6, el camino se torna largo pero apasionante.
La pedagogía de la experiencia, conlleva un esfuerzo por parte del docente para interiorizar cada uno de los aspectos transformadores de la educación. Uno de los esfuerzos parte de la observación de la realidad, ver lo que ocurre con los alumnos, cómo se relacionan, lo que piensan y lo que sienten. Otro de los esfuerzos es abandonar la relación educador-educando de la escuela actual, en la cual las relaciones se basan en la narración con gran carga disertadora, que conduce al educando a la memorización del contenido, convirtiendo al alumno en una vasija que debe de ser llenada por el educador. El educador parece tener la única tarea indeclinable de dar contenidos, que son retraso de la realidad, desvinculados del contexto en el que se engendran. Las palabras tienen más sonido que significado, sonidos que reproducen datos pero que no transforman la vida. Ante esta realidad, la pedagogía de la experiencia manifiesta la inquietud vivenciar de cada aprendizaje que se da en el aula, descubriendo lo que cada uno puede aportar desde su vivencia; profesor y alumno hacen una misma andadura desde diferentes perspectivas.
En este proceso, es de vital importancia trabajar en grupo cooperativos, alumno- alumno, profesor-alumno. No cabe duda que el trabajo en equipo favorece el aprendizaje de cualquier materia. Pero su valor aumenta cuanto más diferente sea este mismo equipo, desde el punto de vista intelectual, social, de género. Todo parece indicar que la experiencia es un acontecimiento que se da en relación con el otro, y estamos de acuerdo, la interrelación es un detonante de la experiencia. Pero no debemos olvidar la atención a lo individual. El que la enseñanza haya de ser en grupo, y sobre todo la educación, es algo que sin ninguna dificultad puede ser sostenida tanto teórica como prácticamente. Por tanto, se ha de pensar en construir un modelo, que lleva al docente a poder desarrollar un plan en el que, no solo se contemple el grupo, sino la individualidad. García Hoz (1968) afirma lo siguiente: “Pedagogía Diferencial que se fundamenta en las características personales de cada uno de los seres humanos.” “El sujeto de la educación es [...] ese o aquel hombre, un ser singular que encarna y realiza, de un modo suijuris la naturaleza humana […]; cada uno de ellos, con sus notas y cualidades singulares y, sobre todo, con sus singulares posibilidades.”.
6 Idem.
Llegar a cada alumno desde su propio ser, desde su inquietud particular, sus gustos, su forma de ver la vida, en definitiva, poder hacer un camino en donde el παιδίον-paidíon se encuentre con el ἀγωγός agōgós-guía es aquí, desde el acompañamiento, donde el pedagogo encuentra su razón de ser.
Enseñanza-aprendizaje-experiencia van ligado a otro concepto: “acompañamiento” ya que forma parte indiscutible de ese “experimentar” y hacer significativo lo vivido. Acompañamiento busca la idea de compartir, de ayudar pero sin invadir al otro, de ir juntos en busca de metas, afrontando los vaivenes del destino, disfrutando los buenos momentos y luchando frente a las adversidades. Un acompañamiento que permita descubrir en cada paso las grandezas del otro, que nos permita conocer y conocernos, descubrir y descubrirnos, respetar y respetarnos.
Aprendizaje experiencial conlleva saltar los muros de las escuelas, para adentrarnos en la cotidianidad de los alumnos, ya que se aprende en la escuela, en las calles, en las plazas, en la casa y en cualquier ámbito en donde se dé el asombro ante lo que acontece. María Zambrano (1989) describe este acontecimiento de la siguiente forma:
“El saber, el saber propio de las cosas de la vida, es el fruto de largos padecimientos, de larga observación, que un día se resume en un instante de la lúcida visión que encuentra a veces su adecuada fórmula. Y es también el fruto que aparece tras un acontecimiento extremo, tras un hecho absoluto, como la muerte de alguien, la enfermedad, la pérdida de un amor, o el desarraigo forzado de la propia Patria. Puede brotar también y debería de no dejar de brotar nunca de la alegría y de la felicidad. Y se dice esto porque extrañamente se deja pasar la alegría, la felicidad, el instante de dicha y revelación de la belleza sin extraer de ellos la debida experiencia; es grano de saber que fecundaría toda una vida”
La belleza de estas estrofas de María Zambrano, me llevan a mi propia experiencia, una experiencia que brota desde la cercanía, la felicidad y la alegría.
“Y aquí siempre apareció la imagen de una religiosa que desde el barrio nos animaba a ver nuevos y esperanzadores horizontes, ella nos solía decir que teníamos que estudiar, que el conocimiento nos haría libres. Cada palabra estaba llena de cariño, optimismo y verdad. La religiosa se llamaba Ana Ruíz Domínguez, para todos
los niños del barrio Madre Ana. No tengo palabras para definirla, fue para mí una verdadera educadora” (MORENO. 2016). Sin duda alguna, este es uno de los momentos en los que el aprendizaje se torna en experiencia y se reconoce cuándo deja huella en la propia existencia.
Para culminar y a modo de conclusión, me gustaría recalcar la importancia de potenciar escenarios que ayuden a fomentar un aprendizaje desde la experiencia. Para ello es necesario el esfuerzo de cada uno de los que conformamos parte de las diversas formas de educar: escuela en cualquiera de sus niveles, formación profesional, realidades formales o no formales, ámbito familiar y en todo lugar en donde acontezca al acompañamiento. Desde allí es necesario llevar la educación a la vida, para que forme parte de la propia vida.
“Tenemos que llevar a cada alumno a llegar a ser lo que se es con la mayor plenitud posible”.
Santa María Eugenia de Jesús (Instr. 1839: “Texto fundacional”)
AUTOR DEL TEXTO: Rafael Cristo Moreno Rodríguez
BIBLIOGRAFIA:
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CONTRERAS, J. y PÉREZ DE LARA, N. (2010). Investigar la experiencia educativa.
Madrid: Morata
FORNARI, A., MUÑOZ, E. y MENA, P. (2009). Lo posible y el acontecimiento. Introducción a la hermenéutica acontecial Claude Romano. Ediciones de la Universidad Alberto Hurta. Vol. XXIII / Nº 1 / 2009 / 93
GHISO, A. (2010). La fugaz verdad de la experiencia (Ecología del acontecimiento y ka experiencia formativa). Revista de la Universidad Bolivariana. Vol. 9 (25). (pp. 137-163)
LÓPEZ, E.; TOURÓN, J. y GONZÁLEZ, M.A. (1991). Hacia una pedagogía de las diferencias individuales: reflexiones en torno al concepto de Pedagogía Diferencial. Revista complutense de educación. Vol. 2. (1). 83-92.
MONTERO, F. (1975). La fenomenología hoy. I Coloquio de Filosofía. Universidad de Santiago. Instituto de ciencias de la Educación.
MORENO, R.C. (2016). Autobiografía: Yo nací en aquellos llanos. [Trabajo para la asignatura de Didáctica de la educación. ULL].
SMITH, J. (Ed.). (2001). La autonomía escolar: Una perspectiva crítica. Madrid: Akal ZAMBRANO
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